Rompiendo Barreras en las Ventas: Como Superar el Miedo al Rechazo

Rompiendo Barreras en las Ventas: Cómo Superar el Miedo al Rechazo

 

Rompiendo Barreras en las Ventas: Como Superar el Miedo al Rechazo

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Rompiendo Barreras en las Ventas: Cómo Superar el Miedo al Rechazo

 

¿Alguna vez te has sentido atrapado en el proceso de venta? A menudo, se nos dice que la venta es un juego de números, una estadística en la que un número determinado de visitas se traducen en un cierto número de resultados. Parece ser toda una cuestión de matemáticas, ¿verdad?

 

Pero ¿qué sucede cuando te enfrentas a la cruda realidad de que a nadie parece importarle tu producto o servicio? En esos momentos, no importa cuántas fórmulas matemáticas conozcas, te sientes como un completo fracasado. Puedes escuchar las voces del pasado, recordando lo que tus padres o abuelos solían decir:

 

«Hay gente que tiene un don para las ventas’. Y automáticamente tus pensamientos te responden

«Y parece que tú no eres uno de esos privilegiados.»

Lo peor es que empiezas a dudar no solo de tu futuro como comercial o empresario o emprendedor, sino de tus propias habilidades y acciones. Estás atrapado en una lucha interna, cuestionándote si alguna vez lograrás vender algo con éxito.

 

El Primer Paso: Otorgarle un nuevo sentido al «NO»

 

Por un lado, es cierto que, en la venta, por una gran cantidad de «NO,» consigues un «SI,» por lo que hay un componente estadístico. Pero la realidad es que como en muchas cosas de la vida, el éxito en las ventas es un 70% mentalidad y un 30% sudar la camiseta. Uno de los aspectos más importantes del éxito en la venta es contar con una buena gestión mental y emocional de los resultados que obtienes, porque tus pensamientos marcan tus emociones y ellas son las que impulsan tus acciones. En otras palabras, para convertirte en un vendedor de éxito, debes aprender a gestionar el «no» de manera que no te desmotive, sino que te impulse a mejorar como profesional.

 

El Miedo no es tu Enemigo

 

Por otro lado, el miedo es un mecanismo de defensa, por lo que de por sí, el miedo como sentimiento no es malo; es un mecanismo ancestral de supervivencia. Por lo que, ante el miedo al rechazo, lo primero es que seamos capaces de decirle a nuestra mente inconsciente que el rechazo no es malo, que no nos va a ocurrir nada malo si un cliente no compra nuestro servicio, que es parte del proceso.

 

 

¿Comprarías tu producto o servicio?

 

Antes de comenzar a vender, responde con sinceridad: ¿comprarías tu propio producto o servicio? Sentirte seguro de lo que vendes, estar enamorado del producto que ofreces es básico para entablar una presentación efectiva y genuina de tu producto. Tu cliente es otro ser humano emocional, y por lo tanto percibe tus emociones. Si presentas tu producto como un robot porque no estás vinculado de forma positiva con él, esto se transmite, tu cliente lo percibe y automáticamente cierra su canal de atención contigo. Si no estás convencido de tu producto o servicio, no perderás una venta, sino un cliente.

 

El «NO» es Parte del Proceso

 

No evalúes tu valía personal en función de la cantidad de «noes» que recibes de tus clientes cuando vendes. Los rechazos que experimentas no reflejan tu valía, no te definen, y no debes interpretarlos como una afrenta personal. No permitas que afecten tu autoestima ni los tomes como un rechazo hacia tu persona. Alíate con el «no»; una negativa puede enseñarte más que diez ventas. Detrás de la obtención de un «no» pueden haber muchas razones. Puede ser porque el precio sea alto, porque no interesa lo que ofreces, porque la otra persona quiera negociar, porque no cumpla sus expectativas, etc. No te quedes parado cuando recibas un «no» y sácale partido, pregunta, indaga y corrige aquello que consideres.

 

5 técnicas de Programación Neurolingüística para Superar el Miedo al Rechazo

 

El miedo al rechazo en el mundo de las ventas es un obstáculo común que a menudo impide a los asesores comerciales alcanzar su máximo potencial. Afortunadamente, la Programación Neurolingüística (PNL) ofrece un conjunto de técnicas efectivas para superar este miedo y mejorar el desempeño en ventas.

 

  1. Visualización: La Fuerza de la Imaginación

 

La técnica de visualización en la Programación Neurolingüística (PNL) implica la creación de representaciones mentales detalladas y vívidas de logros futuros. Al visualizar el éxito en una situación de ventas, estás influenciando tus procesos neurológicos y emocionales para generar una actitud y enfoque positivos. Esta técnica permite que tu mente inconsciente se alinee con tus objetivos de ventas, mejorando la autoconfianza y la eficacia.

 

  1. Reencuadre: Cambiar la Perspectiva

 

En PNL, el reencuadre es una técnica que implica el cambio de perspectiva o marco de referencia en una situación. En el contexto de superar el miedo al rechazo en ventas, el reencuadre consiste en ver el rechazo como una oportunidad de aprendizaje o como un paso necesario hacia el éxito. Cambiar la forma en que interpretas el rechazo te permite influir en tus respuestas emocionales y cognitivas, transformando la experiencia en una fuente de crecimiento y motivación.

 

  1. Utiliza el lenguaje positivo: El Poder de las Palabras

 

En la PNL, se enfatiza el poder del lenguaje en la formación de nuestra realidad. Utilizar un lenguaje positivo implica reemplazar afirmaciones negativas o limitantes por declaraciones afirmativas y motivadoras. Al hacerlo, influyes en tus procesos de pensamiento y emociones de una manera que fomenta la autoconfianza y la eficacia en ventas.

 

  1. Anclaje: Atando Emociones al Éxito

 

El anclaje en PNL se refiere a la asociación de una respuesta emocional específica con un estímulo particular. Puedes anclar una sensación de confianza y seguridad a una experiencia pasada exitosa en ventas. Al recordar esa experiencia, puedes acceder conscientemente a la confianza asociada a ella cuando te enfrentas a situaciones de rechazo en el futuro.

 

  1. Foco en Soluciones: Convertir Obstáculos en Desafíos

 

En la PNL, el «Foco en Soluciones» implica cambiar la perspectiva de preocuparse por problemas y rechazos hacia la búsqueda activa de respuestas y oportunidades. Esta técnica fomenta una mentalidad proactiva, reduciendo la ansiedad y el miedo al rechazo. En lugar de ver los obstáculos como barreras, los consideras como desafíos emocionantes que te impulsan a encontrar soluciones creativas. Al aplicar esta mentalidad, te sientes más preparado para enfrentar desafíos y avanzar en tu carrera como comercial.

 

Conclusiones

 

La Programación Neurolingüística (PNL) ofrece un conjunto poderoso de herramientas para superar el miedo al rechazo en el ámbito de las ventas. Estas técnicas, cuando se aplican de manera constante y efectiva, no solo te ayudarán a abordar el rechazo con confianza, sino que también mejorarán tus habilidades de comunicación y tu desempeño general como asesor comercial. En el programa «Científicos de la Venta,» que combina técnicas neurocientíficas, PNL y nuevas tecnologías, entrenamos a los equipos comerciales en el uso efectivo de estas técnicas y tácticas, ayudando a los asesores comerciales a obtener resultados aún más sobresalientes en el mundo de las ventas. Al adoptar estas estrategias en tu carrera, puedes esperar superar el miedo al rechazo y avanzar hacia un éxito sostenible y lucrativo en ventas

 

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Generando Conexiones Cerebrales: Estrategias para Empatizar con los Clientes y Potenciar las Ventas a través de la activación de neurotransmisores 

Generando Conexiones Cerebrales: Estrategias para Empatizar con los Clientes y Potenciar las Ventas a través de la activación de neurotransmisores

Generando Conexiones Cerebrales: Estrategias para Empatizar con los Clientes y Potenciar las Ventas a través de la activación de neurotransmisores 

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Generando Conexiones Cerebrales: Estrategias para Empatizar con los Clientes y Potenciar las Ventas a través de la activación de neurotransmisores

En el mundo de las ventas, el éxito se encuentra en la habilidad de establecer conexiones emocionales con los clientes. Más allá de las características meramente tangibles de los productos, el arte de sintonizar con las necesidades y deseos del cliente desempeña un papel primordial para cerrar acuerdos. Una de las estrategias más efectivas para forjar estas conexiones es mediante la activación de neurotransmisores clave en el cerebro del cliente durante la presentación de productos. Estos neurotransmisores, a saber, la dopamina, noradrenalina, acetilcolina y serotonina, están intrínsecamente ligados a las emociones y pueden influir de manera significativa en las decisiones de compra.

Neurotransmisores: Los Impulsores de la Conexión Emocional

Los neurotransmisores son sustancias químicas en el cerebro que transmiten señales entre las células nerviosas. Estos compuestos desempeñan un papel fundamental en la regulación de nuestras emociones, motivaciones y comportamientos. Al crear presentaciones de productos diseñadas para estimular la liberación de neurotransmisores específicos, los asesores comerciales influyen en la forma en que los clientes perciben y responden a la oferta. Cuatro de los neurotransmisores más relevantes en este contexto son la dopamina, la noradrenalina, la acetilcolina y la serotonina

 

Dopamina: La emoción del placer

La dopamina es conocida como el neurotransmisor del placer y la recompensa. Su liberación se asocia con la sensación de satisfacción y gratificación. En el contexto de las ventas, los asesores comerciales pueden propiciar la liberación de dopamina al presentar productos de manera atractiva, resaltando sus beneficios en línea con las necesidades del cliente. La creación de un sentido de anticipación al describir cómo el producto resolverá un problema o mejorará la vida del cliente eleva los niveles de dopamina. Tomemos como ejemplo un vendedor que resalte la innovadora tecnología de un automóvil, describiendo un cuadro de viajes emocionantes y sin preocupaciones. Esta proyección puede desencadenar una liberación de dopamina al hacer que el cliente imagine las aventuras que le esperan al volante.

 

 

Noradrenalina: La Excitación de la Novedad

La noradrenalina, que está ligada a la atención, alerta y excitación, puede ser generada por los asesores comerciales al instaurar un ambiente cautivante y destacar las particularidades innovadoras o singulares del producto, capturando así la atención del cliente. Al compartir anécdotas emocionantes sobre cómo otros clientes han experimentado mejoras notables gracias a estas características innovadoras del producto, se aviva la liberación de noradrenalina. Por ejemplo, un vendedor de artículos deportivos podría mostrar un video en el que una persona logra un rendimiento sobresaliente en su disciplina favorita utilizando los productos en cuestión. Asimismo, resaltar las características vanguardistas e innovadoras del producto puede aumentar la atención y la emoción del cliente.

Acetilcolina: La Conexión a Través del Aprendizaje y la Curiosidad

 

La acetilcolina se asocia con la memoria, el aprendizaje y la curiosidad. Los asesores comerciales pueden estimular la liberación de este neurotransmisor al presentar información detallada de manera estructurada y lógica. Proporcionar datos claros, demostraciones precisas y resolver dudas ayuda a mantener al cliente comprometido y enfocado en la presentación. Al estimular la curiosidad del cliente, se puede generar una mayor atención y retención de la información presentada, lo que influye en una decisión de compra informada y positiva.

 

Serotonina: El Bienestar y la Confianza

 

La serotonina se vincula con la sensación de bienestar y confianza. Los asesores comerciales pueden fomentar la liberación de serotonina al establecer una relación de confianza con el cliente y al demostrar cómo el producto puede mejorar su calidad de vida. Presentar testimonios de clientes satisfechos, ofrecer garantías y mostrar un profundo conocimiento sobre el producto y su industria pueden aumentar los niveles de serotonina en el cerebro del cliente. También se puede estimular la liberación de serotonina al enfocarse en el valor a largo plazo que el producto puede brindar al cliente. Al demostrar cómo el producto puede mejorar la calidad de vida a lo largo del tiempo, se construye confianza y se fortalece la relación con el cliente. Por ejemplo, al vender un plan de seguro de salud, el vendedor puede resaltar cómo la protección y el cuidado a largo plazo generan tranquilidad y seguridad.

Conviértete en un Científico de las Ventas 

En el innovador programa “Científico de las Ventas” que hemos desarrollado, los equipos comerciales son entrenados en la generación de neurotransmisores a través de técnicas neurocientíficas. El programa se enfoca en la comprensión profunda de cómo el cerebro responde a diferentes estímulos y cómo aprovechar estos conocimientos para agilizar los procesos de venta. A través de ejercicios prácticos y estrategias personalizadas, los asesores comerciales aprenden a activar neurotransmisores clave para crear conexiones emocionales sólidas con los clientes. Este enfoque no solo mejora la efectividad de las ventas, sino que también eleva la satisfacción del cliente al sentirse comprendido y atendido en un nivel más profundo.

 

Conclusiones 

En conclusión, el poder de la empatía en la venta radica en la capacidad de generar conexiones emocionales. Al estimular la liberación de neurotransmisores clave los equipos comerciales pueden influir en las emociones del cliente y aumentar exponencialmente las posibilidades de cerrar acuerdos exitosos. En un mundo donde las ventas exitosas se basan en la conexión humana, comprender y aplicar estos principios neurocientíficos puede marcar una diferencia significativa en el éxito de la fuerza de venta

 

 

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Neuroventas e Inteligencia Artificial para optimizar los procesos de venta.

NEUROVENTAS INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

Neuroventas e Inteligencia Artificial para optimizar los procesos de venta. 

En la era digital actual, el mundo de las ventas está experimentando una transformación significativa. Los métodos tradicionales de venta presencial han evolucionado, abriendo paso a una nueva forma de interactuar con los clientes: el asesor comercial híbrido. Este enfoque combina la venta cara a cara con el uso de herramientas multimedia, brindando a los asesores comerciales una ventaja competitiva al optimizar el contacto con los clientes. Además, la incorporación de la inteligencia artificial ha llevado esta optimización al siguiente nivel.

 

Un programa destacado que aborda estas estrategias es «Digitaliza tu Estrategia de Venta». Diseñado específicamente para equipos comerciales, este programa corporativo ha sido exitoso en 19 países desde su lanzamiento en 2020, capacitando a más de 1.000 asesores comerciales. En este programa, no solo se enseñan técnicas de neuroventas y el uso de herramientas multimedia, como videos 360, desarrollo de videos de presentación de productos y venta a través de videoconferencias, sino que también se profundiza en cómo aprovechar la inteligencia artificial para mejorar el contacto con los clientes.

La neuroventa es una disciplina que combina los conocimientos de la neurociencia con las técnicas de venta para influir en las decisiones de los clientes de manera más efectiva. En el programa «Digitaliza tu Estrategia de Venta», los asesores comerciales aprenden cómo utilizar los principios de la neuroventa para optimizar su comunicación con los clientes. Por ejemplo, mediante el uso de técnicas de lenguaje persuasivo, como la creación de historias emocionales y el enfoque en los beneficios emocionales de un producto o servicio, los asesores pueden establecer conexiones más fuertes con los clientes y aumentar las posibilidades de cierre de ventas.

En cuanto a la inteligencia artificial, esta ha revolucionado la forma en que se lleva a cabo el proceso de venta. Un ejemplo claro es el uso de chatbots impulsados por inteligencia artificial. Estos asistentes virtuales pueden interactuar con los clientes en tiempo real, responder preguntas frecuentes, proporcionar recomendaciones de productos y brindar soporte postventa. Los chatbots basados en inteligencia artificial no solo agilizan el proceso de venta, sino que también ofrecen una experiencia personalizada al simular una conversación real con un asesor comercial.

Otra aplicación de la inteligencia artificial en las ventas es la analítica avanzada. Mediante el análisis de grandes volúmenes de datos de los clientes, la inteligencia artificial puede identificar patrones y tendencias que permiten a los asesores comerciales anticipar las necesidades de los clientes y ofrecer soluciones personalizadas. Por ejemplo, al analizar el historial de compras y el comportamiento de navegación de un cliente, la inteligencia artificial puede predecir qué productos o servicios serían más relevantes para ellos, lo que aumenta las posibilidades de éxito en la venta cruzada o upselling.

Además, la inteligencia artificial también se utiliza para optimizar la gestión de relaciones con los clientes (CRM). Los sistemas de CRM basados en inteligencia artificial pueden ayudar a los asesores comerciales a administrar y segmentar su base de clientes de manera más eficiente, proporcionando información valiosa sobre las preferencias y necesidades del cliente.

Un aspecto destacado del programa «Digitaliza tu Estrategia de Venta» es su enfoque en superar barreras geográficas gracias a las nuevas tecnologías. La inteligencia artificial permite a los asesores comerciales vender productos y servicios a clientes en cualquier parte del mundo, eliminando las limitaciones físicas y expandiendo las oportunidades de negocio. Con herramientas como la traducción automática y la comprensión del contexto cultural, la comunicación con clientes internacionales se vuelve más fluida y efectiva.

El programa «Digitaliza tu Estrategia de Venta» ofrece a los equipos comerciales la oportunidad de convertirse en científicos de la venta, aprovechando las herramientas y conocimientos avanzados neurocientíficos y tecnológicos para optimizar su desempeño. Se enfoca en entrenar a los asesores comerciales para que utilicen la inteligencia artificial y las técnicas de neuroventas de manera estratégica, permitiéndoles comprender mejor a sus clientes y adaptarse a sus necesidades individuales.

En este programa, se fomenta el enfoque científico de la venta, el programa destaca la importancia de comprender la neurociencia y aplicar sus principios en el proceso de venta. Los asesores comerciales aprenden cómo aprovechar los mecanismos cerebrales y emocionales de los clientes para influir en sus decisiones. Mediante el uso de técnicas de lenguaje persuasivo, la creación de historias emocionales y la presentación de beneficios de manera impactante, los asesores comerciales pueden activar respuestas positivas en el cerebro de los clientes, generando confianza y aumentando las posibilidades de cierre de ventas.

El programa también se centra en el desarrollo de habilidades de redacción y persuasión, ya que una comunicación efectiva es fundamental para el éxito en las ventas. Los asesores comerciales aprenden a redactar mensajes convincentes y persuasivos, utilizando técnicas de persuasión basadas en la psicología humana y adaptándolas al contexto de las ventas. La inteligencia artificial puede ser una aliada en este sentido, al proporcionar herramientas de generación de contenido y análisis de lenguaje que ayudan a los asesores a mejorar la efectividad de sus mensajes.

En última instancia, el objetivo del programa es transformar a los asesores comerciales en científicos de la venta, empoderándolos con las habilidades y herramientas necesarias para adaptarse a un entorno de ventas en constante evolución. Al combinar la inteligencia artificial y las técnicas de neuroventas, los asesores comerciales pueden aprovechar el poder de la tecnología y la ciencia para optimizar su contacto con los clientes, mejorar las tasas de conversión y lograr un mayor éxito en sus ventas.

En resumen, el programa «Digitaliza tu Estrategia de Venta» ofrece a los equipos comerciales la oportunidad de convertirse en científicos de la venta, utilizando la inteligencia artificial y las técnicas de neuroventas para optimizar su desempeño en el proceso de venta. Al adquirir habilidades analíticas y comprender los principios de la neurociencia, los asesores comerciales pueden adaptarse mejor a las necesidades de sus clientes y aumentar sus posibilidades de éxito en las ventas.

Si quieres conocer más sobre el Programa de Entrenamiento Digitaliza tu Estrategia de Venta, escríbenos a ventas@valuexperience.com

 

Los vínculos nutricios

Los vínculos nutricios

Un vínculo nutricio es un vínculo que nos alimenta emocional y espiritualmente. 

Los vínculos nutricios nos fortalecen, son un lugar seguro a donde recurrir cuando las cosas no están saliendo como quisiéramos. 

¿Cómo alcanzar vínculos nutricios? ¿Debemos desarrollar todos los vínculos que se presentan en nuestra vida cotidiana?

Hay indicadores que podemos notar al inicio de un vínculo que nos dan las pautas sobre si el mismo se desarrollará nutriciamente. Compartir valores y creencias suele ser una buena base. Compartir vivencias puede enriquecer el vínculo, profundizándolo. Los vínculos necesitan ser desarrollados para alcanzar niveles de profundidad en él.

¿Cómo saber, entonces, a priori dónde tomarse el esfuerzo de desarrollar un vínculo para que llegue a ser nutricio? En primera instancia, todo vínculo vale el esfuerzo de nutrirlo hasta que quede demostrado lo contrario.

De la misma manera que sucede con el acto de dar bienes materiales a quienes lo necesitan, agregar valor a otro ser humano a través de un vínculo de calidad, además de enriquecerlo a él, nos enriquece fundamentalmente a nosotros mismos.

Entiendo que algunos requisitos para construir un vínculo nutricio incluye: 

  •  Conectarse realmente con el otro: mirar a los ojos (material y metafóricamente) 

  •  Escuchar activamente (con la intención de evitar la escucha autobiográfica, tal como postula Stephen Covey)

  •  Ser paciente, empático y generoso

  •  Enmarcar los propios intereses

  •  Tener la firme voluntad de darle algo de valor al compañero de vínculo

    ¿Todos los vínculos que se desarrollan resultan ser vínculos nutricios?

Definitivamente no. El vínculo involucra -al menos- dos personas. Y muchas veces, esas personas con las que nos involucramos tienen otra concepción sobre la lealtad o el compromiso y el vínculo muere o, lo que es peor aún, se vuelve tóxico. 

Hemos visto cómo vínculos amorosos y nutricios se tornan estériles o tóxicos paulatinamente. 

¿Será porque estamos cambiando permanentemente y por lo tanto cambian nuestros gustos, intereses o motivaciones? ¿Será que en algún momento del vínculo aflora el “verdadero yo” de alguno de los componentes y ya no hay qué los convoque?

¿Será que muchas veces una de las partes está “dormida” y cuando despierta se da cuenta de que el vínculo no tenía la calidad que creía o que ya no lo nutre como tiempo atrás?

¿Por qué será que las personas rompen sus vínculos?

Podríamos enumerar un sinfín de razones ayudada por un psicólogo, un detective o un cura, pero no es algo donde nos detendremos.

Lo que quiero decir es que aún dudando a priori sobre un vínculo que se inicia, aún sabiendo que se corre el riesgo de una decepción emocional, aún con la certeza de que todo cambia, quienes confiamos en que los vínculos pueden ser nutricios debemos tomar el riesgo de transitarlos independientemente de cómo resulte al final del camino.

Los vínculos en el trabajo

Tener buenos vínculos en el trabajo no debería ser diferente de tener buenos vínculos fuera del trabajo. Pero por algún motivo esto no es tan sencillo.

Para empezar, los vínculos laborales son de segundo grado, vale decir, no los elegimos, vienen con el puesto.

Para seguir, los vínculos de segundo grado no se encuentran amparados por el amor y la elección reiterada hacia el otro. 

Aún cuando hacemos grandes esfuerzos por ser amables y agradar a los demás, en muchísimas ocasiones nos encontramos manteniendo conversaciones mentales respecto de tal o cual cosa que pasó o tendría que haber pasado.

Es que en el mundo del trabajo, las voces internas que nos hablan todo el tiempo pueden ser contradictorias: necesitamos ser amables y colaborativos pero somos muy celosos de nuestro territorio. 

En el mundo del trabajo, marcar territorio es dejar sentado quién manda y quien debe acatar. Afincarnos en nuestro territorio es tan básico como lo es para los miembros de los pueblos tribales: esto es mío y aquí se hace lo que yo digo. 

En paralelo a este sentimiento tan animal del ser humano, que aparece de manera virulenta e instintiva y muchas veces no puede disimularse, se contrarresta uno de los más sofisticados: el de la construcción de la imagen pública.

La voz interna que monitorea nuestra  imagen siempre nos está diciendo: “Sea lo que sea, que no se note”. 

Todos los sentimientos encontrados que tenemos cuando trabajamos insertos en un grupo de personas, se hacen difíciles de identificar y clasificar adecuadamente en tiempo y forma. Y es por esto que – mientras los discriminamos y decidimos qué hacer con ellos- tratamos de que “no se note”.

Pasamos tantas horas en el trabajo, que muchas veces, estos vínculos secundarios se vuelven primarios. Es así cómo se construyen grandes amigos en el día a día laboral y también algunos amores. 

Si esto sucede exitosamente es una celebración.

Pero a veces, nos confundimos. Creemos que la cotidianeidad, la confianza, la cercanía o compartir metas, problemas y desafíos, vuelve al vínculo íntimo y trascendente.

Es en este gris donde nos perdemos y corremos el riesgo de equivocarnos, con el consiguiente dolor.

Porque cuando los vínculos se presentan ásperos desde un inicio, podemos articular nuestros mecanismos de defensa para neutralizarlos. Pero cuando el límite entre lo laboral y lo personal se confunde, perdemos visión y luego nos lamentamos por nuestra propia ceguera.

Entonces, las personas en el trabajo desarrollamos vínculos amorosos, vínculos de desagrado y ¡vínculos dudosos! Los vínculos dudosos consumen toda nuestra energía, puesto que no tenemos claridad respecto de él. Destinamos gran cantidad de tiempo a decodificar los actos de nuestro interlocutor y generalmente persiste en nosotros un sentimiento de ambivalencia.

Estas situaciones harto comunes en el mundo del trabajo se presentan porque depositamos demasiadas expectativas en el otro. Nuevamente, en vez de hacer foco en nosotros mismos, prevalece la importancia de la mirada ajena en búsqueda de aprobación.

Cualquiera podrá refutar diciendo que si se trata de la mirada del jefe, resulta inevitable la búsqueda de aprobación, pero ¿es realmente así? Nadie puede tener mayor ascendencia sobre nosotros que nosotros mismos. Se vuelve primordial desarrollar el vínculo con uno mismo.

Sencillo pero no fácil, puede llevar años y bastante coraje autodefinirse como una persona basada en la propia percepción y dispuesta a enmarcar un vínculo entre dos adultos que trabajan y se necesitan mutuamente.

Finalmente, podemos ser preventivos: es difícil evitar la tentación de no replicar  una historia negativa que escuchamos en un pasillo, ¡no la repitas! Hablar de eventos o situaciones negativas una y otra vez o criticar a alguien, sólo nos degrada como personas y retroalimenta sentimientos negativos. Hay que focalizar en lo bueno y ser benévolos con lo malo que pasó.  Esta práctica contribuirá al diseño de pensamientos positivos y el desarrollo de vínculos nutricios.

 En la Escuela del Bienestar encontrarás formaciones que desarrollan las habilidades relacionales en el trabajo y la vinculación nutricia con los demás.

 Recuerda que los vínculos se construyen de a dos, que siempre será útil invertir en un vínculo incipiente de manera asertiva y generosa, independientemente de cómo resulte el mismo al final. Los vínculos sanos con nuestros compañeros contribuyen a un clima seguro emocionalmente y esto potencia la calidad de nuestros resultados.

 Te invitamos a conocer nuestro Atlas del Bienestar Laboral

Límites en el trabajo

¿Por qué es tan difícil establecer límites en el trabajo?

 Somos seres sociales, y como tales nuestro mayor temor es a quedar excluídos.  En una sociedad con escases de recursos, estar dentro de un sistema nos asegura supervivencia.

Y ante esta profunda realidad grabada en nuestro ADN, tememos no ser suficiente y por eso ser expulsados del núcleo que pertenencia. Tememos no ser necesarios. Tememos el olvido, la indiferencia. También tememos las represalias al poner límites a una figura de autoridad. Es por todo esto que tendemos a aceptar las condiciones ajenas sin chequear si están alineadas con nuestros valores, nuestras creencias y nuestros deseos.

Que al final, creemos que el trabajo no es un lugar donde poder expresar nuestras convicciones y desplegar nuestras mejores habilidades, sino un lugar donde obedecer para pertenecer. ¿Qué sucede, entonces?

 

Comportamiento basado en el rendimiento:  ser útiles

El paradigma laboral es aún competitivo. Si bien es cierto que desde hace años viene ganado terrero el concepto de trabajar colaborativamente y que muchas organizaciones lo logran, -especialmente al trabajar por proyectos- los cambios culturales son lentos. Las personas cambiamos más rápido que el colectivo laboral. Todavía coexisten ambos comportamientos, puesto que competir está en la naturaleza humana y este rasgo ha sido alimentado durante décadas en el mundo laboral.

El comportamiento que busca resultados y resaltar por sobre los demás se basa en la necesidad de probar que somos útiles, necesarios para la consecución de los objetivos organizacionales. El motor interno de este comportamiento es la creencia de que el valor personal depende de cumplir con ciertas tareas en sus estándares más altos. Pero el desempeño exitoso por sí solo NO es condición sine qua non para encontrar valor en lo que hacemos, entonces, lo que sucede es que entramos en  un ciclo interminable de autoexigencia que nos lleva a realizar tareas más complejas en menores tiempos, ilusionados con el espejismo de encontrar sentido y propósito.

 

Perfeccionismo y auto-límite de exigencia 

Cuando basamos nuestra autoestima profesional en la capacidad de lograr objetivos complejos, nos volvemos controladores y defensivos porque cualquier amenaza al rendimiento es una amenaza al valor personal. Para permanecer en este comportamiento agotador, nos engañamos a nosotros mismos con conversaciones internas que prometen recompensa:

  • Estaré satisfecho con mi desempeño 
  • Haré foco en lo verdaderamente importante 
  • Pasaré más tiempo con mi familia.
  • Profundizaré el cuidado de mi salud.
  • Me iré de vacaciones.

Pero estas situaciones nunca llegan, porque permanentemente, aparecen nuevos objetivos que atentan contra nuestra identidad y seguridad: es un círculo vicioso que no tiene fin.

Adicionalmente, los efectos dañinos del perfeccionismo no terminan en la persona en cuestión, sino que atraviesa todos los vínculos existentes o potenciales: tanto los miembros del equipo laboral como los miembros de la familia, se ven desplazados de la atención y tiempo de quien se vuelve perfeccionista debido a su baja estima profesional y su incapacidad de establecer límites.

Estar dispuesto a hacer las cosas al nivel óptimo de calidad y eficiencia puede sonar como como un gran enfoque, pero cuando este comportamiento atenta contra el bienestar propio y del grupo ya no resulta tan rentable en el largo plazo.

Desesperación por el rendimiento

Existe otro grupo de personas que se comportan de manera diferente ante la necesidad de cumplir para pertenecer y asegurar su supervivencia: son las que están impulsadas por la desesperación En lugar de convertirse en perfeccionistas, se desconectan cada vez más de los objetivos debido a una sensación de desesperación. En vez de continuar intentando cumplir con un estándar que es imposible, «se retiran». Debido a esfuerzos infructuosos medidos en términos de costo / beneficio para ellos mismos, no esperan alcanzar las metas o sentir satisfacción personal. Generalmente, esta desesperación es inconsciente y por eso no pueden abordarla correctamente. Esto termina con el optimismo y baja la resiliencia, abandonando cualquier objetivo que sea demasiado ambicioso.

Una vez más, la causa raíz es el miedo al fracaso y está basado en la baja autoestima.

La búsqueda permanente de complacer a los demás

Cuando la mayoría de nuestros comportamientos están orientados a anteponer a otra persona a nuestras propias necesidades, estamos atrapados en un conjunto de  pensamientos que modelan nuestras acciones:

  • Quiero que me quieran
  • Pero, dado que «No soy lo suficientemente bueno» , debo complacer a los demás.
  • Si ayudo a otros, les gustaré. Si otras personas me quieren, soy valioso y mi vida tiene sentido. 

 

Quienes están atravesados por la desesperación, tienen el mismo discurso interno sobre su valía, pero simplemente, no lo intentan porque creen que de cualquier manera, fracasarán en la ejecución de la meta y por tanto, en su objetivo de reconocimiento y pertenencia.

Todos hemos atravesado estas emociones y pensamientos alguna vez. Pero si es recurrente o paralizante, si se traduce en apatía, amenaza o ansiedad, será necesario examinar la necesidad exagerada de aprobación externa, puesto que conlleva a grandes dificultades para establecer límites personales y profesionales. 

Y esta noticia vuela. No sólo a través de las palabras de los demás, sino ante la observación de tus comportamientos de complacencia sostenidos en el tiempo.

Cada vez llegarán más pedidos de compromisos, límites de tiempo en las entregas y tareas complejas, porque los demás perciben claramente que no puedes poner límites. Y lo aprovechan.

 

Nuestro tiempo y nuestra energía es limitada. Es necesario y sano, examinar nuestros comportamientos para ser la mejor versión de nosotros mismos en el interminable camino de la mejora personal. 

En la Escuela del Bienestar encontrarás una serie de acciones formativas y recursos que te ayudarán educar tu buen dormir y tu descanso. 

 Recuerda que se trata de generar hábitos saludables para recuperar una buena calidad de sueño y estar descansado y productivo durante el día.

¡No te lo pierdas!

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La frustración, técnicas para gestionarla

 

¿Qué es la frustración y por qué nos frustramos?

 

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rLa frustración es el sentimiento que surge cuando no logramos nuestros deseos.
De acuerdo a la intensidad de la frustración y a nuestras propias características personales, reaccionamos con molestia, ansiedad, depresión, angustia, enojo, etc.
La base del problema no está en el dolor y la frustración que vivimos, sino en nuestra actitud ante ellos.

Actuamos como si el malestar y el sufrimiento pudieran acabar con nosotros. Y que estas emociones no deben de ser parte de nuestra vida.

Tolerar la frustración

Tolerar la frustración significa poder enfrentar los problemas y limitaciones que tenemos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o incomodidades que nos causan.

La baja tolerancia a la frustración está relacionada con dos elementos:

1) Una percepción equivocada y exagerada de la situación que estamos viviendo.

2) La creencia de que es horrible vivir el malestar y no lo podemos ni queremos aguantar.

La frustración es parte de la vida.

No podemos evitarla, pero sí podemos aprender a manejarla y a superarla. Generalmente es en la infancia cuando aprendemos a tolerar la frustración.

Cuando un niño es muy pequeño, cree que el mundo gira alrededor de él, piensa que se merece todo lo que quiere, en el momento en que lo quiere. No sabe esperar, porque no tiene el concepto de tiempo, ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás.

Por eso, cualquier límite o cualquier cosa que le niegan, lo siente como algo injusto y terrible. No puede entender por qué no le dan lo que él desea. Se siente frustrado y despojado de lo que «necesita» en ese instante. No tiene las herramientas para eliminar, disminuir o tolerar su malestar.

Si los padres o las demás personas le dan siempre lo que pide y en el momento en que lo hace, no aprende a «aguantar» la molestia que le provoca la espera o la negación de sus deseos.

Al llegar a la edad adulta, sigue sintiéndose mal ante cualquier límite o ante la necesidad de posponer una satisfacción. Siente que necesita eliminar inmediatamente dicho malestar.

¿Cómo?

Haciendo lo más fácil o lo primero que se le ocurra, con tal de ponerle fin a su molestia o incomodidad. Piensa sólo en el bienestar a muy corto plazo, sin tomar en cuenta los resultados a mediano y a largo plazo.

La poca tolerancia a la frustración provoca que, ante cualquier incomodidad, nos desmotivemos y abandonemos nuestras metas y proyectos. Que nuestros deseos pierdan importancia.
Esta falta de tolerancia está relacionada con las creencias que implican que la vida debe de ser fácil, cómoda y placentera todo el tiempo. Que es horrible e intolerable sufrir cualquier molestia que va más allá de cierto nivel de intensidad o de duración.
Creencias definitivamente erróneas, que nos impiden disfrutar de una gran parte de la vida.
Siempre podemos aprender a ser más tolerantes ante la frustración. Porque la frustración es parte de la vida y es inevitable.
Para ello necesitamos tener paciencia. La paciencia no tiene nada que ver con la necesidad y tiempos de espera, sino con la fortaleza para enfrentar el dolor sin perturbarnos emocionalmente.

¿Qué hacer?

El mundo no gira alrededor de nuestros gustos o deseos y no pasa nada terrible cuando no obtenemos lo que queremos. Siempre hay algo que podemos hacer al respecto, en lugar de enojarnos o quejarnos.

Debemos pensar en todas las cosas que hemos perdido o dejado de obtener por la poca tolerancia a la frustración. ¿Vale la pena la comodidad inmediata y momentánea, a cambio de todo eso que podríamos tener?

No debemos olvidar que hay épocas buenas y épocas difíciles o dolorosas y que sí tenemos la capacidad de tolerar o soportar algo, sin alterarnos demasiado.

El malestar y el sufrimiento son desagradables, pero no nos destruyen. Si aprendemos de ellos, nos fortalecemos y desarrollamos. Obtenemos nuevas herramientas para lograr nuestro bienestar.

Nuestra vida y nuestra felicidad no dependen de aquello que deseamos y no obtenemos de inmediato. Hay mucho más allá, si lo sabemos buscar.

Incluso el dolor intenso, lo podemos soportar y es pasajero. A menos que nosotros, con nuestra actitud y forma de pensar, lo hagamos permanente.

Se debe buscar que ideas y creencias equivocadas pueden estar provocándonos la baja tolerancia a la frustración.

Por ejemplo:

«Esto no debería ser así», «es demasiado», «no lo soporto», ¿por qué los demás si y yo no?, etc.

Debemos aprender a cambiar estas creencias equivocadas que sólo aumentan el dolor o molestia que estamos viviendo.

Nosotros elegimos el tipo de pensamientos que queremos tener.

Es bueno chequear con la gente cercana a uno si nuestra reacción emocional ante lo que está sucediendo, es exagerada. Si es así, tratar de ver las cosas desde otra perspectiva.

¿Cómo las vería y que haría alguna de las personas a las que admiramos?

Hay que enfocarse en buscar una solución adecuada y no en el malestar que sentimos.

Ante ciertas molestias o incomodidades, no buscar de inmediato la solución. Darse cuenta de que no pasa nada si nos sentimos mal un rato.

La tolerancia se fortalece, como cualquier músculo, trabajándola y practicando. Todos podemos aguantar el malestar. ¿Es incómodo? Sí, pero no pasa nada si nos sentimos mal durante un período de tiempo. El malestar pasa y la recompensa puede ser enorme a largo plazo.

En la Escuela del Bienestar encontrarás una serie de talleres que desarrollan la apreciatividad y las emociones positivas. 

Recuerda que el ejercicio de esta práctica requiere tiempo, perseverancia y cambio de nuestros diálogos internos y que al alcanzarlos en tu mundo se multiplican las posibilidades de avance y bienestar.

Te invitamos a conocer nuestro Atlas del Bienestar Laboral

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