Este último año, con los retos que la pandemia supuso en el ámbito laboral, los cambios en la forma de trabajar se vieron acelerados. Si bien muchos de ellos se esperaban, es cierto que la pandemia ha sido un acelerador de la transformación laboral. Esta situación ha puesto en relieve las diferencias que hay entre un jefe  y un líder, porque “ni todos los jefes son líderes, ni todos los líderes son jefes”.

Todo esto nos ha hecho plantearnos lo siguiente: ¿Qué perfil tienen los nuevos líderes? ¿Qué roles tienen? ¿Qué habilidades necesitan para asumir los retos actuales y futuros? Estas son algunas de las dudas que podemos tener, siendo empresa o cabeza de equipo, viendo la “nueva normalidad” que estamos viviendo.

A continuación, presentamos algunas de las conclusiones de nuestra reflexión.

Una definición acertada sobre líder: “Persona que dirige o conduce un grupo o colectividad”.

Líder después de la COVID-19

En términos generales, la gran mayoría de líderes se caracterizan por diez cualidades básicas:

Resiliencia, asumiendo el cambio como una forma de vida.

Empatía, comprende las emociones y actitudes de los demás con ayuda de la escucha activa.

Facilitadores, en buscar la respuesta en uno mismo, no en los demás.

Emocionalmente inteligentes, ayudan a gestionar las emociones en los demás.

Resonantes, genera influencia.

Energéticos

Naturales

Timoneles, guían al equipo en momento de incertidumbre, como un timón a un barco.

Enlaces, enlazan a personas alcanzar metas.

Soporte, levantan el ánimo del equipo.

Líder - Multimodal
Líder – Multimodal

Pero ¿estas cualidades siguen siendo las mismas después de la pandemia? ¿En qué situación se debe utilizar cada habilidad?

En los últimos meses, empresas y líderes se han tenido que reinventar y transformar para hacer frente a nuevas formas de trabajar y con ello adaptarse conscientemente para que este nuevo modelo sea efectivo.

Después de un año trabajando telemáticamente hemos podido comprobar que las tareas más rutinarias y sencillas, como las transiciones y coordinación (tareas administrativas, toma de decisiones simples, redacción de documentos, análisis financieros) pueden realizarse de forma virtual.

En cambio aquellas tareas esenciales con características de colaboración de equipo y que forman conexiones emocionales (innovación, brainstorming, resolución de problemas complejos) fluyen más al realizarse de forma presencial, con esto no queremos decir que no se puedan realizar, hay equipos que desde hace varios años generan ideas de mejora y resuelven problemas de manera virtual a través de Comunidades de práctica, lo cierto es que para resolver este tipo de tareas de manera virtual se necesita de un conocimiento específico en el desarrollo de Comunidades Virtuales de Práctica, para coordinar las dinámicas, motivar la participación, seleccionar de manera colaborativa las mejores ideas o soluciones y determinar un plan de aplicación.

Un ejercicio importante para realizar es la selección de tareas ¿Qué tareas consideras que es mejor que se realicen de manera remota y cuáles es mejor realizarlas de manera presencial?

La tecnología ha avanzado rápidamente en las últimas décadas, pero es cierto que en el ámbito productivo la adopción de estas ha sido mucho más lento. Por esta razón es necesario que el líder no solo conozca las herramientas digitales que pueden facilitarle la gestión cotidiana, sino también es necesario que se convierta en el gestor de la Comunidad de Práctica de su equipo. En Valuexperience realizamos entrenamientos a líderes para que desarrollen Comunidades de Práctica en sus equipos.

La nueva modalidad de trabajar será una combinación híbrida: virtual – personal.

Tareas complejas: cara a cara o en Comunidad de Práctica

Las tareas complejas, aquellas que siempre son más nutritivas con diferentes opiniones deben realizarse face to face o a través de una Comundiad de Práctica. Esto se debe a que en este tipo de tareas existen cuatro dimensiones de impacto:

  1. Innovación: brainstorming, aprendizaje cooperativo y compartido, integrar conocimientos… En todas estas tareas se necesita un entorno de confianza, sin estrés y tiempo de convivencia para su éxito.
  2. Colaboración: coordinar y colaborar además de las relaciones entre personas y la confianza compartida entre ellas.
  3. Dedicación: viene del sentimiento de comunidad, tener un propósito compartido y oportunidades de proyección profesional.
  4. Aculturación: en toda situación es necesario un momento de contacto personal o virtual genuino. Para que se desarrolle un entendimiento entre personas, un refuerzo de normas y una contribución de identidad compartida o identidad de grupo.

Roles de los líderes

Un puesto de trabajo multimodal, como los emergentes en la actualidad, requiere de líderes multimodales. Este tipo de líder ha cambiado sus habilidades para optimizar el liderazgo de su equipo tanto de manera presencial como virtual. Concretamente han surgido, o potenciado, cuatro tipos durante la adaptación laboral híbrida.

La importancia de cada uno de estos roles dependerá de las características de cada equipo

  • Líder Conductor o directivo: este estilo destaca por la coordinación principalmente de equipos virtuales. Podríamos compararlo con un director de orquesta, ya que se asegura de que cada miembro de su equipo trabaje adecuadamente y en armonía. Establecen objetivos, planifican, coordinan y hacen seguimiento del progreso, además de mantener una conexión entre todos los miembros de su equipo, potenciando la confianza y el compromiso entre ellos y la empresa.

No todo es tan fácil, ya que también deben encontrar un equilibrio entre el cuidado, compromiso y gestión. La situación de pandemia mundial ha demostrado lo absorbente y cansado que son las videollamadas y el trabajo remoto, por ello requieren un líder eficiente en la organización del tiempo del equipo virtual.

  • Líder entrenador: se caracteriza por enfocarse a ayudar a su gente, como si se transformara en el Coach del grupo. Este maximiza el rendimiento a la vez que hace que su equipo potencie su desarrollo personal, confianza y bienestar, llegando a un alto compromiso, productividad y altas conexiones en el equipo.

Este tipo de liderazgo conlleva tener un grado de inteligencia emocional y tener equilibrio entre la empatía mostrada y animar a su equipo retarse día tras día.

  • Líder catalizador: este líder estimula la creatividad, colaboración e innovación de su equipo, además de la cultura y dedicación compartida. Uno de los puntos fuertes de este tipo de persona es la confianza y entorno de seguridad que generan hacia los demás, facilitando el diálogo y la fluidez de ideas creativas entre los miembros del equipo. Tal y como indica el nombre de este tipo de liderazgo, esta persona proyecta a los demás para que sea más fácil la colaboración entre estos.
  • Líder campeón: tipo de liderazgo completamente diferente a los anteriores. Este líder tiene un enfoque más de negociación, construcción de alianzas e influenciar sin autoridad. Defienden a su gente buscando los recursos necesarios, al igual que informan de lo esencial, comunicación de logros y confianza tanto a su equipo como aquellos que son afines a sus intereses. Este rol genera confianza con los compañeros mostrando un interés por las aspiraciones de estos, además de anteponer las metas de la propia organización a los objetivos del propio equipo.

Por tanto, podemos observar que cada uno de ellos tiene un papel esencial dependiendo de las características de la tarea, pero una característica importante que vincula a todos ellos es que dichos líderes deben contribuir y mantener las conexiones entre trabajadores y la confianza de estos.

  • Confianza en el equipo

La gran mayoría de las empresas, hasta el momento de la pandemia, no reconocían el trabajo remoto como una opción por una falta de confianza en sus trabajadores, pero se ha demostrado que generar confianza con el grupo y su mantenimiento son esenciales para un liderazgo multimodal, en especial cuando los trabajadores ejercer de forma remota.

Confiar en la gente y que ellos crean en ti es la base de un buen liderazgo

En cada uno de los 4 líderes podemos ver como la confianza se ve formateada de diferentes maneras.

Cuando un líder comparte los logros obtenidos con sus compañeros está creando una confianza en el grupo, resaltando que cada uno de los miembros está logrando ese existo de equipo. Esto hace referencia al liderazgo directivo o conductor. Por otro lado, podemos ver que, en el trabajo virtual, emergen en nosotros emociones como la ansiedad por pensar que nuestros compañeros “se relajan”, pero si fortalecemos la confianza y la comunicación entre el equipo esto se ve disminuido. Una forma sencilla para minimizar esta desconfianza es consultar personalmente a cada miembro del grupo y saber sus avances, saber si necesitan ayuda o consultar cualquier duda que nosotros tengamos. Con esto podemos aumentar el llamado espíritu de equipo utilizando un liderazgo de entrenador.

Al reunir a nuestro equipo de forma presencial o a través de una Comunidad de Práctica, deberemos acogernos al papel de líder catalizador, haciendo que la confianza juegue el mayor papel y así estimular la creatividad de nuestro equipo y la innovación de sus ideas. Es decir, debemos potenciar vínculos seguros y saludables entre los miembros del equipo. Cuando una persona se siente segura, la idea de compartir ideas con los demás se vuelve menos agresiva, sintiendo que no va a ser juzgado. Un liderazgo de estas características podrá funcionar de forma óptima si se consigue en la propia persona una buena combinación entre conciencia social y humildad.

Se ha observado que cada uno de estos roles son más adecuados dependiendo del contexto, haciendo que el líder entrenador y catalizador sean más adecuados en un entorno presencial y el liderazgo de conductor y campeón en contextos virtuales.

Habilidades necesarias

El rol directivo o conductor, es el más tradicional y por ello el más utilizado requiriendo habilidades de monitorear, toma de decisiones, motivación de equipo, delegación de tareas, centralizar y promover las mejores prácticas, promover compromiso de su grupo, entre otras.

Por el contrario, el rol de catalizador vemos que se caracteriza por ser energético, búsqueda de innovación, fomenta el cambio tanto en el grupo como de forma persona, habilidades emocionales y potencia las habilidades de sus compañeros creando retos sacando lo mejor de cada persona. La filosofía de este tipo de liderazgo podría definiste como: “No puedo exigir a los demás si no empiezo a crear mi personalidad”

Haciendo referencia al entrenador o coach podría ser el más novedoso implicando habilidades de inteligencia emocional, facilitación y reconocimiento de los demás, humildad, escucha empática, auto-gestión y compromiso con el equipo, entre muchas otras.

Por último, el líder campeón podría ser resumido como aquel líder que tiene habilidades de planificación y estrategia sobre la tarea y las personas de su equipo, orientación a los resultados, buena comunicación e influencia hacia los demás y uno mismo, autoestima, congruencia, innovación y gestión de talento.

En comparación con los “ líderes tradicionales”, la era Covid-19 requiere de un perfil de liderazgo más autocrítico y abierto, con capacidades de innovación, apostando por métodos y vías novedosas abandonando senderos y caminos que ya no conducen a ningún destino. Para una adaptación exitosa, los líderes deben aprender a adaptar los cuatro roles de liderazgo multimodal. Si logran conseguir un buen equilibrio entre estos, tendremos un liderazgo óptimo en la nueva cultura laboral pos pandemia.

En septiembre iniciamos la edición 22 de nuestro programa Liderazgo 4.0 en la misma trabajamos de manera integral, los conocimientos, habilidades, actitudes y barreras a superar para ejercer el liderazgo en la era digital. 

Nuestro programa, es un programa personalizado además de la formación a través de Webinars y material de estudio en diferentes formatos (Scorm, podcast, videos, infografías, jobaids, actividades) los participantes realizan sesiones de coaching individual para trabajar sus barreras personales para afrontar este cambio.

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