Conoces esa sensación cuando estás entusiasmado y concentrado para trabajar, pero, sin embargo, estás demasiado cansado, sin energía para hacer ni matemáticas simples.

Al igual que la energía física, tu mente también tiene una capacidad, una energía que, como el depósito de un coche, es limitada. Solo puedes crear, consumir o aprender una cantidad determinada al día. Y si, además, no vuelves a llenar el depósito una vez se ha agotado, volverás a comenzar la rutina con niveles negativos de energía. Por tanto, todas nuestras acciones estarán limitadas por no tener suficiente energía, y esta no es la mejor manera de optimizar ni tu trabajo, ni tu vida.

Antes de explicar cómo puedes comprender y administrar tu energía, hablemos del concepto de administración del tiempo. Unas reglas simples para administrar eficazmente tu tiempo son:

  • Gestionar las crisis y problemas a corto plazo (trabajo importante y urgente).
  • Centrarse en objetivos estratégicos a largo plazo (trabajo importante pero no urgente).
  • Evitar distracciones e interrupciones (urgente pero no importante).
  • Limitar las actividades que hacen perder el tiempo (ni importante ni urgente).

Este enfoque es excelente para administrar tus tareas, pero se queda corto ya que no tiene en cuenta la calidad de las tareas realizadas.

Así que, para entender tu energía, primero necesita analizarte a ti mismo. Un aspecto importante a tener en cuenta es uno de los rasgos de personalidad descrito en la escala de Los Cinco Grandes, la extroversión. ¿Qué utilidad tiene saber eso? Pues saber en que lado del espectro te encuentras te permitirá escoger las actividades más apropiadas para ti. Para una persona extrovertida podría ser tener una comida con amigos o familiares, conversar durante todo el día, trabajar en un espacio de trabajo abierto, etc. En cambio, para los introvertidos, las actividades pueden incluir leer, pintar, escribir en un diario, pasar tiempo en la naturaleza, trabajar en un entorno aislado, etc. Ser introvertido o extrovertido no es todo en blanco y negro. Muchas personas caen más cerca del centro de la escala, lo que los convierte en una mezcla de ambos. Por tanto, abraza tu naturaleza y encuentra formas de recargar tu yo único.

Después de realizar el autoanálisis, te vamos a enseñar algunas actividades y trucos que te pueden ayudar a mejorar la energía. Algunas de estas actividades pueden cargar tan bien la energía que puedes usarlas como un ritual previo o para recuperar la energía usada. Algunos ataques de energía pueden solucionar una deficiencia saludable de dopamina, serotonina u oxitocina. Pueden aumentar tu motivación, ayudarte a controlar tu estado de ánimo, mantenerte concentrado y tranquilo.

Dormir o echar una siesta

Dormir es la mejor manera de rejuvenecer. Duerme de 7 a 9 horas todos los días y observa la transformación mágica en tu energía, concentración y estado de ánimo.

Si no duermes bien, también puede hacer siestas potentes por la tarde para levantarte renovado y listo para afrontar el resto del día. La “siesta del café” es un truco que muchos utilizan para aumentar sus niveles de energía. Tomas café justo antes de tomar una siesta. Para cuando la cafeína se active, te despertarás súper recargada en aproximadamente 30 minutos. Pero no bebas demasiada cafeína de forma continua. Evita depender de la cafeína para obtener energía.

Respiración profunda y meditación

La respiración profunda le indica a su cerebro que se relaje. Suministra oxígeno al cerebro y nos ayuda a recuperar la concentración.

Observar tus pensamientos es otra forma de presionar el botón de pausa y observarte desde una perspectiva externa. Nota los pensamientos que entran en tu mente y luego déjalos ir uno por uno. Los pensamientos regresarán o nuevos pensamientos ingresarán, pero su trabajo es simplemente observarlos y dejarlos ir.

Otro enfoque es soñar despierto o no hacer nada. Debido a que vivimos en la era de Internet, pasamos mucho tiempo frente a una pantalla. Nuestro cerebro apenas tiene tiempo de descansar. Para mejorar tu creatividad, dale a tu cerebro algo de tiempo para deambular. Dale un espacio privado donde no haya estimulación externa de personas, teléfonos o ordenadores.

Moverte

El movimiento físico ha demostrado mejorar la memoria, la función cognitiva y vencer la depresión. Elije cómo quieres hacer ejercicio: levantar pesas, hacer ejercicios de peso corporal, correr, nadar o practicar algún deporte de equipo.

Para obtener mejores resultados, hazlo con frecuencia, haz entrenamiento de resistencia (a través de pesas o peso corporal) y haz algunos ejercicios cardiovasculares.

En los días en que no tengas la oportunidad de hacer ejercicio, trata de mantener tu cuerpo activo cambiando la postura mientras trabajas, de pie, sentado… También puedes hacer saltos o caminar unos pasos en el tiempo de descanso.

Comer bien e hidratarte

Sin entrar mucho en temas de nutrición, come alimentos ricos en nutrientes para obtener una cantidad adecuada de vitaminas, minerales y fitoquímicos.

Mantén tu cuerpo y cerebro saludables bebiendo suficiente agua, comiendo suficientes proteínas, vegetales y frutas, grasas saludables y otros alimentos s que tu cuerpo digiera bien. La clave es escuchar a tu cuerpo. Observa cómo reacciona a diferentes alimentos y ajústelas en consecuencia. Evita los carbohidratos y azúcares simples para no obtener picos de glucosa. Mantén estable tu glucosa en sangre comiendo carbohidratos complejos ricos en fibra que mantengan tus niveles de energía. Esto es solo un ejemplo de actividades que pueden mejorar tu energía, si quieres conocer más y ver en profundidad que acciones puedes realizar, no dudes en apuntarte al curso ‘Gestiona tu energía y no tu tiempo’.

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