Habilidades

La historia que decides contar importa tanto como la forma en que decides contarla.

Has escuchado docenas de veces que es más probable que atraigas a tu audiencia cuando cuentas una historia en tu presentación. Una historia poderosa y relevante puede impulsar a las personas e inspirar acción. Pero las grandes historias también se pueden contar mal. Aquí hay algunas trampas que deberá evitar para asegurarse de no sabotear su propia narración.

Mal hábito nº1: DAR DEMASIADA INFORMACIÓN DE FONDO

Tu audiencia no entenderá tu historia sin al menos alguna información de fondo. Pero eso no significa que necesiten saber cada pequeña cosa, así que descarta la gran conclusión. En su lugar, prepara la escena para tu audiencia de la manera más concisa posible, diciéndoles solo lo que necesitan saber para comprender su mensaje clave.

Mal hábito nº2: DECIR, NO MOSTRAR

Probablemente hayas escuchado la frase «Mostrar, no contar». Este clásico consejo para la escritura de ficción también se aplica a la narración para oradores públicos. Nadie quiere escucharte decir hechos durante media hora: quieren acción y diálogo.

Mal hábito nº3: TOMAR DEMASIADO TIEMPO

Los seres humanos tienen una capacidad de atención corta, de solo unos segundos, antes de perder el foco. Si tu historia es demasiado extensa, corres el riesgo de perder la atención de tu audiencia. ¿Pero cuánto tiempo es demasiado largo? Piensa en ello como un reloj de tiro de baloncesto, que les da a los jugadores solo 24 segundos para que la pelota entre en la canasta y mantener el juego en movimiento. Luego aplica esa lógica a la narración de cuentos.

Sé que suena breve, pero una duración ideal es entre 1:30 y 1:45. Eso es todo lo que realmente necesitas para obtener una buena anécdota antes de pasar a la siguiente parte de tu mensaje. Cuando empieces a acercarte a esa marca de dos minutos, debes comenzar a terminar tu narrativa. En contextos de hablar en público, de todos modos, la narración efectiva es una narración breve.

Mal hábito nº4: NO INCLUIR NINGÚN DIÁLOGO

Necesitas diálogo para dar vida a una historia. El fragmento de diálogo puede ser el clímax de la anécdota, uniendo las partes de la historia y haciéndola efectiva.

Mal hábito nº5: LLEVAR A TU AUDIENCIA A TRAVÉS DE DESVÍOS INNECESARIOS

No salgas en tangentes cuando estés construyendo la acción de tu historia. No querrás perder el impulso y confundir a tu audiencia discutiendo algo que no contribuya a tu punto principal.

Estás contando una historia para que tu presentación sea atractiva, lo que significa que la forma en que la cuentas es tan importante como lo que implica la narración. Evita estas trampas, y no solo contarás mejores historias, maximizarás el impacto de tu mensaje general e incluso dejarás a tu audiencia con ganas de más.

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