Como ya hemos dicho en reiteradas ocasiones y hasta el cansancio en nuestro Blog, la Transformación Digital de una organización debe partir del líder. Y, un líder digital no nace, se hace. Un primer paso es la voluntad para realizar el cambio en ti mismo, y una vez que hayas decidido optar por la senda digital, debes ponerte en acción.

Es sabido que la práctica hace al maestro, pero ¿cómo practicar habilidades digitales?, la respuesta es sencilla, mediante hábitos, como ocurre con cualquier otro talento. Debes crear nuevos hábitos o potenciar y redirigir aquellos que quizás tienes ocultos. Estos hábitos están en directa relación con algunas de las 11 Competencias Clave de un Líder 4.0 que presentamos en el post de hace unos días.
A continuación, te mostramos qué hábitos debes incorporar en tu agenda digital y la competencia que estarás trabajando.

1. Ábrete a nuevas ideas
Es importante que te nutras de conocimientos no sólo de tu área; lee libros, escucha música, ve películas y conversa con personas de otras disciplinas. Recibiendo nuevos estímulos propicias el escenario idóneo para desarrollar la Creatividad y la Innovación. Mientras más experiencias vives, más datos almacenas en tu memoria, esto te permite combinar diferentes ideas para elaborar pensamientos creativos. Además, realizando distintas actividades sabrás qué ambientes facilitan tu inspiración.

Competencias trabajadas: Creatividad, Innovación, Autoconocimiento

2. Asume retos y sé resiliente
No le temas al riesgo, acepta que existe y úsalo a tu favor, sólo así podrás realmente innovar. Es normal que los grandes proyectos e innovaciones generen incertidumbre porque no sabes si tendrán el resultado esperado, pero no dejes que este sentimiento te paralice. Intenta anticiparte a posibles problemas, escuchando siempre a tu equipo para que todos puedan percatarse de las anomalías. Lo fundamental es aprender a recuperarte de los imprevistos.

Competencias trabajadas: Innovación, Gestionar y Motivar en la incertidumbre, Desarrollo de personas y equipos

3. Piensa fuera de la caja
Esto quiere decir, piensa de manera no convencional. En ocasiones, continuar con un procedimiento estándar puede resultar perjudicial, ya que, a veces, estos procedimientos se vuelven anticuados e ineficaces. En la Era Digital más importante que aprender, es desaprender los procesos y estrategias de valor que van quedando obsoletos para pensar en términos nuevos. Sin embargo, debes acotar el área de acción de tu pensamiento creativo, demasiada libertad podría hacer que escojas la estrategia equivocada. Para ello hazte preguntas específicas, para así anclar tu idea a un lugar determinado.

Competencias trabajadas: Adaptabilidad y Flexibilidad, Gestión del conocimiento y aprendizaje, Visión estratégica, Orientación a resultados

4. Escucha y comparte
Filtra y escucha los comentarios constructivos de tu equipo. Atrás quedaron las estructuras jerárquicas de liderazgo, actualmente los ejecutivos ocupan incluso redes sociales corporativas para atender y comunicar las ideas que puedan ser un aporte a la organización. De esta manera, se fortalece y promueve el engagement y se crea un ambiente laboral de confianza, para fomentar la creatividad. Por otra parte, contagiando a tu grupo de trabajo de iniciativas frescas y novedosas, desde la cercanía, puedes lograr ser un modelo a seguir.

Competencias trabajadas: Desarrollo de personas y equipos, Creatividad, Impacto e Influencia

5. Conoce los recursos tecnológicos
Adoptar todas las tecnologías de manera deliberada puede significar un peligro y una pérdida de tiempo. No es necesario que te transformes en un experto en tecnología, lo realmente efectivo es que selecciones aquellas herramientas que se adaptan a los objetivos que quieres cumplir y que alinees tu equipo y los nuevos recursos hacia la satisfacción del cliente.

Competencias trabajadas: Orientación al cliente, Orientación a resultados

6. Piensa a largo plazo
Las decisiones que tomes nunca deben ser cortoplacista, sino que tienen que ir encaminadas hacia el futuro y pensando siempre en el beneficio de la compañía y del cliente. Nuestro cerebro está diseñado para procrastinar, es decir, posponer acciones o tareas que debemos hacer sin pensar en las consecuencias que conlleva, a largo plazo, no hacerlas, y sólo buscando la satisfacción inmediata. Evita esta conducta, por ejemplo, empieza por elegir aquellas cuya realización te tome menos tiempo.

Competencias trabajadas: Orientación al cliente, Visión estratégica.

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