Habilidades

Contamos historias a nuestros compañeros de trabajo y colegas todo el tiempo: para persuadir a alguien para que apoye nuestro proyecto, para explicarle a un empleado cómo podría mejorar o para inspirar a un equipo que enfrenta desafíos. Es una habilidad esencial, pero ¿qué hace que una historia sea convincente en un contexto empresarial? ¿Y cómo puedes mejorar tu habilidad para contar historias que te convenzan?

Lo que dicen los expertos

En nuestra era saturada de información, los líderes empresariales no serán escuchados a menos que cuenten historias. Los hechos y las cifras y todas las cosas racionales que creemos que son importantes en el mundo de los negocios en realidad no se nos quedan en la cabeza. Pero las historias crean recuerdos “pegajosos” al unir las emociones a las cosas que suceden.

Eso significa que los líderes que pueden crear y compartir buenas historias tienen una poderosa ventaja sobre los demás. Y afortunadamente, todos tienen la capacidad de convertirse en mejores narradores. Estamos programados a través de nuestra biología evolutiva para ser consumidores y creadores de historias.

Ciertamente se puede enseñar y aprender. ¿Cómo usar la narración para tu beneficio?

Comienza con un mensaje

Cada ejercicio de narración de historias debe comenzar preguntando: ¿Quién es mi audiencia y cuál es el mensaje que quiero compartir con ellos? Cada decisión sobre tu historia debe fluir de esas preguntas.

Los líderes deben preguntar: ¿Cuál es la moraleja central que estoy tratando de implantar en mi equipo? y ¿Cómo puedo reducir eso a una sola declaración convincente? Acomódate en tu mensaje final; entonces podrás encontrar la mejor manera de ilustrarlo.

Mina tus propias experiencias

Los mejores narradores buscan sus propios recuerdos y experiencias de vida para ilustrar su mensaje. ¿Qué eventos en tu vida te hacen creer en la idea que estás tratando de compartir? Piensa en un momento en el que tus propios fracasos condujeron al éxito en tu carrera, o una lección que un padre o mentor impartió. Cualquiera de estas cosas puede ser un punto de entrada emocional interesante para una historia. Puede haber una tendencia a no querer compartir detalles personales en el trabajo, pero las anécdotas que ilustran la lucha, el fracaso y las barreras superadas son las que hacen que los líderes parezcan auténticos y accesibles.

No te hagas el héroe

Dicho esto, no te conviertas en la estrella de tu propia historia. Puedes ser una figura central, pero el enfoque principal debe estar en las personas que conoces, las lecciones que has aprendido o los eventos que has presenciado. Y siempre que sea posible, debes esforzarte por hacer del público o de los empleados el héroe. Aumenta su compromiso y disposición para aceptar su mensaje. Cuanto más celebres tus propias decisiones, menos probable será que tu audiencia se conecte contigo y con tu mensaje.

Destacar una lucha

Una historia sin desafío simplemente no es muy interesante. Los buenos narradores entienden que una historia necesita conflicto. No tengas miedo de sugerir que el camino será difícil.

Mantenlo simple

No todas las historias que cuentas tienen que ser una epopeya sorprendente e innovadora. Algunas de las historias más exitosas y memorables son relativamente simples y directas. No permitas que detalles innecesarios resten valor a tu mensaje principal. Trabaja desde el principio de que “menos es más”. No le digas a tu audiencia qué día de la semana fue, por ejemplo, o qué zapatos usabas si no avanza la historia de una manera ingeniosa. Pero transportar a su audiencia con algunos detalles interesantes y bien ubicados, cómo te sentiste, la expresión de una cara, los humildes comienzos de una compañía ahora excelente, puede ayudar a sumergir a sus oyentes y transmitir su mensaje a casa.

La práctica hace la perfección

La narración de historias es una “forma de arte real” que requiere un esfuerzo repetido para hacerlo bien. Practica con amigos, seres queridos y colegas de confianza para perfeccionar tu mensaje y conseguir la historia más efectiva y eficiente. Y recuerda que las recompensas pueden ser inmensas.

Principios para recordar

¿Qué hacer?

  • Considera a tu audiencia: elige un marco y detalles que resuenen mejor con tus oyentes.
  • Identifica la moraleja o el mensaje que deseas transmitir.
  • Encuentra inspiración en tus experiencias de vida.

¿Qué no hacer?

  • Suponer que no tienes habilidades para contar historias: todos lo tenemos en nosotros para contar historias memorables.
  • Darse el papel protagonista.
  • Abrumar tu historia con detalles innecesarios.

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