Qué es realmente la autoconciencia y cómo cultivarla

Habilidades

La autoconciencia parece haberse convertido en la última palabra de moda de la administración, y por una buena razón. La investigación sugiere que cuando nos vemos claramente, somos más seguros y más creativos. Tomamos decisiones más sólidas, construimos relaciones más fuertes y nos comunicamos de manera más efectiva. Tenemos menos probabilidades de mentir, engañar y robar. Somos mejores trabajadores que reciben más promociones. Y somos líderes más efectivos con empleados más satisfechos y empresas más rentables.

Aunque la mayoría de las personas creen que son conscientes de sí mismas, la autoconciencia es una cualidad realmente rara. De las investigaciones realizadas al respecto, cabe destacar tres hallazgos:

1.Hay dos tipos de autoconciencia

Durante los últimos 50 años, los investigadores han utilizado diferentes definiciones de autoconciencia. Por ejemplo, algunos lo ven como la capacidad de monitorear nuestro mundo interior, mientras que otros lo etiquetan como un estado temporal de autoconciencia. Otros lo describen como la diferencia entre cómo nos vemos y cómo nos ven los demás.

Si estudiamos los estudios realizados, dos categorías amplias de autoconciencia siguen apareciendo:

  • Autoconciencia interna: representa cuán claramente vemos nuestros propios valores, pasiones, aspiraciones, y cómo se ajustan a nuestro entorno, reacciones e impacto en los demás. La autoconciencia interna está asociada con una mayor satisfacción laboral y de relación, control personal y social y felicidad; y está relacionado negativamente con la ansiedad, el estrés y la depresión.
  • Autoconciencia externa: significa comprender cómo nos ven otras personas, en términos de los mismos factores enumerados anteriormente. Las personas que saben cómo los ven los demás son más hábiles para mostrar empatía y tomar las perspectivas de los demás. Los líderes que se ven a sí mismos como lo hacen sus empleados, tienden a tener una mejor relación con ellos, se sienten más satisfechos con ellos y los ven como más efectivos en general.

Los líderes deben trabajar activamente para verse claramente y obtener retroalimentación para comprender cómo los ven los demás. La conclusión es que la autoconciencia no es una verdad. Es un delicado equilibrio de dos puntos de vista distintos, incluso competitivos.

2. La experiencia y el poder obstaculizan la autoconciencia

Contrariamente a la creencia popular, los estudios han demostrado que las personas no siempre aprenden de la experiencia, que la experiencia no ayuda a las personas a extraer información falsa, y que vernos a nosotros mismos como altamente experimentados puede evitar que hagamos nuestra tarea, buscar evidencia que no confirme y cuestionar nuestras suposiciones.

Y así como la experiencia puede conducir a una falsa sensación de confianza sobre nuestro desempeño, también puede hacernos confiar demasiado en nuestro nivel de autoconocimiento. Del mismo modo, cuanto más poder tenga un líder, más probabilidades tendrá de sobreestimar sus habilidades y capacidades.

Existen dos explicaciones principales para este fenómeno. Primero, en virtud de su nivel, los líderes superiores simplemente tienen menos personas por encima de ellos que pueden proporcionar comentarios sinceros. En segundo lugar, mientras más poder ejerza un líder, las personas menos cómodas estarán para darles una respuesta constructiva, por temor a que perjudique sus carreras. Pero este no tiene que ser el caso. Un análisis mostró que los líderes más exitosos, contrarrestan esta tendencia al buscar comentarios críticos frecuentes (de jefes, compañeros, empleados, su junta, etc.). Se vuelven más conscientes de sí mismos en el proceso y llegan a ser vistos como más efectivos por otros.

Las personas que mejoraron su autoconciencia externa lo hacen buscando comentarios de críticos amorosos, es decir, personas que tienen en mente sus mejores intereses y están dispuestas a decirles la verdad.

3. La introspección no siempre mejora la autoconciencia

También se asume ampliamente que la introspección (examinar las causas de nuestros propios pensamientos, sentimientos y comportamientos) mejora la autoconciencia. Después de todo, ¿qué mejor manera de conocernos a nosotros mismos que reflexionando sobre por qué somos como somos?

Sin embargo, las personas introspectivas son menos conscientes de sí mismas y reportan una peor satisfacción laboral y bienestar.

El problema con la introspección no es que sea categóricamente ineficaz, sino que la mayoría de las personas lo están haciendo incorrectamente. Para entender esto, veamos posiblemente la pregunta introspectiva más común: “¿Por qué?” Preguntamos esto cuando tratamos de entender nuestras emociones, nuestro comportamiento o nuestras actitudes.

Como resultado, “por qué” es una pregunta de autoconciencia sorprendentemente ineficaz. Simplemente no tenemos acceso a muchos de los pensamientos, sentimientos y motivos inconscientes que estamos buscando. Y debido a que hay tantas cosas atrapadas fuera de nuestra conciencia, tendemos a inventar respuestas que se sienten verdaderas pero que a menudo están equivocadas. En consecuencia, el problema de preguntar por qué no es solo qué tan equivocados estamos, sino qué tan seguros estamos de que estamos en lo correcto. La mente humana rara vez opera de manera racional, y nuestros juicios rara vez están libres de prejuicios. Tendemos a saltar sobre cualquier “percepción” que encontremos sin cuestionar su validez o valor, ignoramos la evidencia contradictoria y forzamos nuestros pensamientos a ajustarse a nuestras explicaciones iniciales.

Otra consecuencia negativa de preguntar por qué, es que invita a pensamientos negativos improductivos. Las personas que son muy introspectivas también tienen más probabilidades de quedar atrapadas en patrones reflexivos.

Entonces, si por qué no es la pregunta introspectiva correcta, ¿hay una mejor? Para aumentar la auto-percepción productiva y disminuir la rumia improductiva, debemos preguntar qué, no por qué. Las preguntas sobre “qué” nos ayudan a mantenernos objetivos, centrados en el futuro y capacitados para actuar sobre nuestras nuevas ideas.

En conclusión: los líderes que se centran en desarrollar una autoconciencia interna y externa, que buscan comentarios honestos de críticos amorosos y que preguntan qué, en lugar de por qué, pueden aprender a verse a sí mismos con mayor claridad, y cosechan las muchas recompensas que aumentan el autoconocimiento. Y no importa cuánto avancemos, siempre hay más que aprender. Esa es una de las cosas que hace que el viaje hacia la autoconciencia sea tan emocionante.

Aprende esto y más en nuestro nuevo Curso de Autoconocimiento y Productividad.

Sé consciente de tu entorno y adáptate

Habilidades

Llegamos al final de esta etapa introductoria en el que como habrás podido observar hemos centrado nuestra atención en ti y en tu energía. Generalmente cuando hablamos de tiempo, el foco de nuestra atención este puesto en el afuera, en las tareas y el número de ellas que debemos gestionar, y no hacemos una lectura sobre nuestra energía.

Esta etapa ha estado formada por la creación de estos 8 post:

Estos, son una pequeña introducción al curso que hemos desarrollado: Gestiona tu energía y no tu tiempo.

En el cual encontrarás, 20 módulos, donde en cada uno de ellos se abordan diferentes puntos y situaciones vitales que gestionar y cómo hacerlo. Descubrirás más puntos, más conceptos, más tips, más actividades… y un feedback personalizado a lo largo del mismo.

Por eso desarrollamos este curso porque en este mundo de tanta información y vorágine en el que estamos inmersos y que hemos creado nosotros cada vez más nos hemos olvidado de que el protagonista de nuestra vida somos nosotros. Sin un yo que este equilibrado, que logre gestionar su propia energía (física, emocional y espiritual) para realizar las tareas en las que estamos inmersos, es muy difícil casi imposible que aquello que hagamos lo hagamos de manera óptima.

 Una actitud disciplinada para encontrar modos de recuperar la energia es uno de los mejores favores que podemos hacernos si queremos sentirnos bien. ¿Y cómo podemos hacerlo? A lo largo del curso trabajaremos básicamente, desde las cuatro perspectivas que nos ayudan a ganar en nuestro rendimiento:

• el cuerpo (sostenibilidad)

• las emociones (seguridad)

• la mente (auto-expresión)

• el espíritu (significado)

Para ello, el propósito es muy importante al representar una intención específica, un curso de acción, y un objetivo hacia el cual nos apuntamos. Estamos entrenados a través de nuestra educación para acumular conocimientos, construir habilidades, y buscar una carrera. Rara vez nos enseñan cómo, práctica e intencionalmente, desarrollar un sentido de propósito.

La necesidad de propósito es única para los seres humanos. Somos la única especie que tiene hambre de significado y es capaz de reflexionar sobre por qué estamos aquí. Podemos encontrar propósito en muchas actividades, desde ganarnos la vida, hasta hacer nuestro trabajo con excelencia, criar a nuestros hijos, expresarnos creativamente. Agregar valor a otros genera otro nivel de significado a nuestra tarea. Cuanto más contribuimos, más valiosos y conectados a otros sentimos.

Para alimentar la energía espiritual, una organización debe definir un conjunto de valores compartidos y un propósito más allá de su rentabilidad continua. Eso comienza con hacer las mismas preguntas sobre sí mismo que planteamos a las personas: “¿Quién eres tú?” (¿Qué representas?) Y “¿Qué es lo que realmente quieres?” (¿Cuál es tu propósito?) La mayoría de las grandes organizaciones asumen debidamente esta tarea, pero a menudo sin mucho entusiasmo o compromiso.

Hay veces que el mensaje del propósito de la organización dista mucho de su cultura y realidad cotidiana, y cuando la organización vive estas incoherencias, esto redunda directamente en el compromiso y, motivación de los empleados. Esa desconexión entre lo que la empresa dice que representa y realmente representa afectan de manera directa el compromiso y la productividad.

Esperamos que hayas podido disfrutar, conocer y aprender más sobre tu energía y aprender a gestionarla por encima del tiempo. Por ello, te recordamos que esto es solo una pequeña introducción al curso, el cual esperamos que quieras apuntarte y seguir aprendiendo: Gestiona tu energía y no tu tiempo.

Para finalizar, nos despedimos con dos actividades:

· Traemos más energía a las actividades que más disfrutamos. ¿Qué te gusta hacer? Piensa en una época en la que estabas haciendo algo que te hacía sentir más plenamente vivo o que te pareció tan bueno que perdiste la noción del tiempo. Escriba con el mayor detalle posible cada aspecto de esta experiencia. ¿Lo estaba haciendo solo o en colaboración con otros? ¿Dónde estabas, y el medio ambiente marcó la diferencia? ¿Qué fue lo que más te entusiasmó? ¿Qué lecciones de esta experiencia puede aplicar a tu trabajo diario?

· ¿Qué acción específica puede realizar en tu trabajo para servir a un propósito más allá de su autointerés inmediato? Incluso si no puedes cambiar la organización para la que trabajas, ¿puedes comportarte cada día de maneras que estés más alineado con tus propios valores y propósito? Si eres un líder, ¿puedes articular un propósito que es inspirador y convincente para aquellos que lideras?

¿Quieres reducir el estrés y la ansiedad en solo 12 minutos?

Habilidades

El estrés y la ansiedad son dos de los principales problemas, generando un malestar psicológico que puede llevar a producir problemas personales y laborales, como bajo rendimiento y motivación, mal ambiente en el trabajo o bajas laborales.

La bondad amorosa es una técnica que te permitirá reducir el estrés y la ansiedad en tu día a día en tal solo unos minutos.

¿Cómo? Lo único que tienes que hacer es dedicar 10-12 minutos al día a desearle felicidad silenciosamente (sin necesidad de decirlo en voz alta) a las personas que te rodean, ya sean conocidos o extraños.

¿Qué consigues? Investigaciones realizadas al respecto han demostrado que desear felicidad silenciosamente a las personas con las que nos cruzamos te permitirá:

  • Disminuir los niveles de ansiedad
  • Mejorar el estado de ánimo
  • Generar mayores niveles de felicidad

Pero, ¿por qué funciona?

Todo está relacionado con la necesidad del ser humano de vivir en sociedad, de estar conectados con los demás y vivir con bondad. Algo que, a pesar de que es muy necesario para todos nosotros, a menudo olvidamos, centrándonos demasiado en nosotros mismos.

Utilizando esta técnica somos capaces de cambiar ese punto de vista, y pasar del yo al nosotros, reconociendo que todos queremos ser felices, que todos queremos lo mismo.

Aunque pueda parecernos extraño, nuestra mentalidad cambia lo que somos y con ello, podemos llegar a cambiar la situación en la que nos encontramos.

Recuerda: Practicar esta técnica a diario, especialmente durante los momentos frustrantes, te ayudará a mejorar tus niveles de estrés y ansiedad, ayudándote a sentirte más feliz.

La felicidad y productividad son resultado de un mayor autoconocimiento, consiguiendo así el bienestar. Si quieres aprender más sobre cómo conseguirlas apúntate a nuestro nuevo Curso de Autoconocimiento y Productividad.

¿Quién eres y cuáles son tus valores?

Desarrollo personal

Llegamos a la penúltima entrega de esta introducción al Curso Gestiona tu energía y no tu tiempo.  En este post toca hablar de los valores, del sentido de propósito y nuestra productividad.

Hablar de valores personales hace un tiempo en curso corporativo hubiese parecido, casi esotérico, por suerte cada vez con más frecuencias en las organizaciones se comienza a hablar sobre los valores personales de los empleados y cómo los mismos influyen en el compromiso y productividad de las personas.

Si fueses una persona vegana, no solo por los beneficios nutricionales, sino también porque el veganismo, comulga con tus valores con respecto al trato y consumo animal ¿Podrías trabajar en la industria cárnica? Seguramente no.

Este es un ejemplo extremo pero esa misma evaluación casi de manera inconsciente realizamos cada día cuando estamos en el trabajo. Y es sumamente que nuestros valores estén en paz con los valores, cultura y core de la empresa en las que trabajamos para lograr un nivel óptimo de productividad.

Los valores pertenecen a otra dimensión de la energía, ya hemos hablado de:

  • La energía física
  • La energía emocional

Ahora toca hablar de la “ENERGIA ESPIRITUAL”.

En las dimensiones espirituales, los valores y comportamientos que nos alimentan son más subjetivos, matizados y personales. Tenemos que descubrir lo que son para nosotros. Es por esto por lo que en este post encontrarás diferentes formas de poder reflexionar sobre ellos y abordarlos.

Conocer claramente cuáles son nuestros valores, nos ayuda no solo a mantener un alto nivel de energía y compromiso con nuestras tareas sino también a tomar mejores decisiones, a estar en sintonía con nosotros, estar más motivados, ser más persistentes y obviamente tener un rendimiento más alto.

Conocer conscientemente nuestros valores es muy importante para nuestra energía espiritual. Los valores profundamente arraigados definen a quienes aspiramos ser. Son como una brújula interna, nos ayudan a tomar importantes decisiones de nuestra vida.

“El que tiene un por qué vivir”, dijo Nietzsche, “puede soportar casi cualquier cosa.”

Cuando algo realmente nos importa, le aportamos mucha más energía en forma de enfoque, convicción, pasión y perseverancia. La energía espiritual también alimenta cada uno de nuestros comportamientos en las otras dimensiones energéticas—físicas, emocionales y mentales.

Para poder acceder a tus valores te invito a realizar los siguientes ejercicios:

Imagina que escuchas un mensaje en tu buzón de voz, con las siguientes preguntas: ¿Quién eres tú y qué es lo que realmente quieres? Eso es todo un reto. ¿Qué responderías? Después de todo, son las preguntas más grandes de la vida.

Responde a estas 3 breves preguntas diseñadas para ayudarle a reconectarse con los valores que más aprecias:

1. Piensa en las personas de tu vida que ves como mentores, o modelos a seguir, o que simplemente admiras. ¿Qué cualidades específicas te vienen en mente?

2. Imagínate a uno de tus hijos o a una persona con la que estás especialmente cerca— describiendo a los demás. ¿Cuáles son las cualidades que esperas que él o ella cite de ti?

3. Piensa en comportamientos que observas en otras personas que no puedes soportar. ¿Cuáles son? Directamente después de cada uno, lista lo contrario de esa cualidad.

Quizás la señal más confiable de lo que valoras más profundamente son las palabras o frases que has citado como opuestas de tus respuestas a la tercera pregunta.

Reflexionar sobre lo que no podemos soportar en otros provoca una respuesta visceral que casi siempre captura con exactitud cómo nos sentimos realmente.

Por último, cultivamos la energía espiritual más eficazmente cuando nos movemos rítmicamente entre gastar y repostar. Alimentamos nuestros valores a través de la reflexión, la introspección, la meditación, pero sobre todo luchando con nosotros mismos. Esto es especialmente crítico en momentos en que nos sentimos alimentados por emociones que amenazan con abrumar nuestros valores más profundos.

Nuestro primer desafío espiritual es definir nuestros valores, no habrá actividades al final de este post, ya que han sido realizadas a lo largo del mismo para que seáis capaces de reconocerlos.

Antes de finalizar este post, os recordamos que la próxima y última entrega tratara sobre: Ser consciente de tu entorno y adaptarte, incluyendo una síntesis del resto de posts:
 Post 1: Se consciente del valor de la energía en nuestras vidas
 Post 2: Analizar y comprender los hábitos
 Post3: Entender y saber afrontar nuestras necesidades emocionales
 Post 4: Utilízalo o deshazte de ello
 Post 5: El valor de descansar y del sueño
 Post 6: Creación de impulsos
 Post 7: ¿Quién eres y qué quieres realmente?

Estos posts son la introducción al curso de veinte capítulos en el cual puedes apuntarte haciendo clic aquí: Gestiona tu energía y no tu tiempo.

Creación de impulsos

Desarrollo personal

Ya habiendo pasado el ecuador con el anterior post sobre el valor de descansar y del sueño (post 5). Empezaremos con este nuevo post sobre la creación de impulsos, siendo esta, una parte muy importante ya que entramos en una acción activa para la gestión de nuestra energía. No te olvides que estos posts son unos pequeños extractos del curso: Gestiona tu energía y no tu tiempo.

Hoy hablaremos del trabajo y el desarrollo de una nueva forma de trabajar si lo que buscamos es mejorar nuestra productividad, denominado “creación de impulsos”.

La creación de una nueva forma de trabajo comienza con el reconocimiento de que la renovación sirve al rendimiento.

Y es por esto por lo que es importante que las organizaciones se sensibilicen con este mensaje y creen políticas, prácticas y servicios que apoyen y motiven a las personas a comer bien, trabajar regularmente, renovar intermitentemente su energía y dormir lo suficiente.

En la mayoría de las organizaciones, la realidad es llegar temprano e irse tarde. Haciendo el mínimo descanso posible, justamente lo menos recomendable. Eso nos lleva a un círculo vicioso, de poco descanso, falta de ejercicio, alimentación con altos contenidos de azúcar, poca energía, falta de sueño, aumento de probabilidad de errores y niveles de productividad subóptimos.

El ejercicio es uno de los primeros sacrificios a los que la mayoría de nosotros hacemos frente, por las largas horas de trabajo y viaje. Si nos vamos de casa al amanecer y volvemos al anochecer ¿quién tiene tiempo o la energía para hacer ejercicio? Es una ironía, puesto que el ejercicio físico mejora la aptitud y se ha demostrado que se ahorra en gestiones de atención médica.

Un número creciente de organizaciones centran su atención en cómo los empleados se cuidan físicamente, de tal manera que reducen los costes de atención médica y absentismo por enfermedad, además de ayudar a impulsar un rendimiento más alto en sus trabajadores.

Por ello hay que hacer algunos cambios:

  • Evaluar el rendimiento por el valor que producen y no el número de horas que dedican los empleados.
  • Cambiar el enfoque de competencia (entendida como habilidades que necesitan para su trabajo) a capacidad (cantidad y calidad de la energía que tienen).

La energía colectiva de una organización sigue un camino predecible. ¿Sabías que la investigación sugiere que hay tiempos óptimos de la semana durante los cuales tomar el trabajo más difícil y otros tiempos que tiene sentido para las tareas administrativas, para el pensamiento creativo y estratégico, y para la construcción de relaciones?

Antes de finalizar este post, te adelantamos que en la próxima y penúltima entrega hablaremos sobre una parte espiritual de la energía: ¿Quién eres y qué quieres realmente?. Si quieres aprender más sobre los puntos que estamos tratando, el curso ‘Gestiona tu energía y no tu tiempo’ está compuesto por veinte capítulos, todos enfocados a mejorar la calidad de vida.

Ahora te dejamos con las actividades para que practiques lo aprendido.

1. Reflexiona acerca de tu día a día, y observa si consigues renovar tu energía adecuadamente, haciendo los descansos necesarios, cumpliendo las horas de trabajo tal como se establecen contractualmente, si tienes tiempo y ánimos para hacer ejercicio regularmente… y que se podría hacer para mejorar estas situaciones.

2. Relacionada con la primera actividad: Te animamos a que, si múltiples situaciones de las observadas en la situación 1 se cumplen, prepares mentalmente unos argumentos para poder concertar una cita con tu supervisor o departamento de recursos humanos para poder tratar la situación y llegar a un acuerdo que beneficie a las dos partes, mejorar tu calidad de vida y que la organización genere más valor con tu actividad. En caso de no tener supervisor en su cargo, es necesario que se plantee un cambio en su horario para poder obtener los beneficios de una mejor calidad de vida y rendimiento en el trabajo.

Algunos cambios son necesarios y muchos son posibles, si modificamos nuestros enfoque de pensamiento y dejamos de pensar en términos de competencia (entendida como habilidades que necesitan para su trabajo) por el de capacidad (cantidad y calidad de la energía que tienen).

¿Cómo podríamos gestionar la energía en la jornada laboral?

El lunes, estamos poco focalizados mentalmente, es el mejor día para las tareas administrativas de baja-demanda, incluyendo el establecimiento de metas, organización y planificación.

Para el martes y miércoles, la mayoría de nosotros estamos completamente incrementados. Nuestra capacidad de enfoque y compromiso está en su punto máximo. Tiene sentido, tanto individual como organizativamente, abordar el trabajo más difícil de esos días.

Para el jueves nuestra energía comienza a decaer. Este puede ser un buen día para reuniones en las que es importante llegar a un consenso.

Para el viernes, normalmente estamos en el nivel más bajo de energía es bueno utilizarlo, en la planificación de largo-alcance, y la construcción de relaciones.

Diseñar el flujo de trabajo en función de tu energía para ti y tu equipo con estos ritmos en mente ter permitirá sacar mayor provecho de tu energía y de la de tu equipo.

Como actividad para hoy te pido que armes en función de lo visto en el módulo un calendario de trabajo.

Beneficios de Mindfulness sobre el estrés laboral

Desarrollo personal

Nuestra sociedad presenta una serie de características que afectan a nues­tro modo de vivir. El continuo cambio, la multitarea, la falta de tiempo, la so­breinformación (televisión, radio, prensa, internet) y la continua interrupción por las nuevas tecnologías, nos hace tener la atención dispersa, no siendo capaces de vivir el momento presente de forma consciente. A esto hemos de añadir determinados comportamien­tos, como el hacer cosas continuamente mientras nuestra mente está en la próxima tarea; el no saber escuchar, interrumpiendo a los demás conti­nuamente; ingerir alimentos sin consciencia; romper o derramar cosas por descuido; así como el considerar que los otros no hacen lo que creemos deben hacer. Vamos, por tanto, configurando una vida que se va sobrecar­gando de estrés, y generando comportamientos inconscientes y automáticos, que nos hace reaccionar en muchas ocasiones de forma impulsiva, lo que va a provocarnos otros problemas.

En la interacción entre la persona y el ambiente se pueden producir una serie de desajustes, entre lo que se le demanda al trabajador en una deter­minada situación, y las capacidades y recursos que esa persona dispone para enfrentarse a esa demanda, donde, además, el fracaso se percibe con importantes consecuencias.

No obstante, el estrés forma parte de la vida, del hecho de ser humano, es algo inherente a la condición humana, y podemos aprender a gestionar el mis­mo.

En definitiva, el estrés psicológico está relacionado con la percepción que una persona tenga de un cambio en su vida. Algunas personas responden al estrés como una experiencia de cambio y desarrollo personal. Es pro­bable que una persona aproveche esa presión para ser más eficiente. Sin embargo, otras personas podrían padecer trastornos gastrointestinales o cardiovasculares, o responder a esa presión comiendo demasiado o to­mando algún medicamento; o incluso presentar una crisis emocional. Es decir, viven el estrés como una experiencia emocional desadaptativa.

Entre los factores desencadenantes del estrés, provenientes del trabajo, podemos destacar el continuo cambio, la sobrecarga de trabajo, la ambi­güedad de roles, las relaciones interpersonales, la falta de participación, responsabilidad, falta de promoción, etc. Junto a estos factores también cuentan características personales, como el perfeccionismo, la ambición, la impaciencia, la rigidez, el nivel de formación, los deseos de logro, las ex­pectativas, etc.

El estrés laboral afecta al desarrollo del trabajo, pues se cometen más erro­res y, por lo tanto, afecta al rendimiento del trabajador y a la productividad de la empresa. Además, aumenta la probabilidad de accidentes debido a distracciones, descuidos, despistes y falta de atención.

Jon Kabat-Zinn, uno de los pioneros en la introducción del Mindfulness en el mundo occidental, lo define como la capacidad que tenemos de prestar atención, de forma intencionada, en el momento presente, sin juzgar, acep­tando la experiencia tal como es, sin intentar cambiar nada.

Mindfulness produce, a medio y largo plazo, cambios permanentes en el funcionamiento cerebral, pero el primer efecto de la prácti­ca de Mindfulness es el desarrollo de la capacidad de concentración de la mente. Conseguimos dirigir la atención al sitio preciso y estabilizarla. El aumento de la concentración trae consigo la serenidad, que nos conduce a calmar la mente, pudiendo comprender y ver la realidad con mayor claridad, y por tanto tener conductas más adecuadas.

Un estudio realizado desde 2012 hasta 2016 conformado por 230 sesiones grupales de diferentes de­partamentos/áreas de negocio en fábricas y oficinas en todos los centros de trabajo de la empresa Heineken. En total, en todas las sesiones participaron 1579 Empleados, que acudieron a todas las sesiones según el programa planea­do e implantado en la Empresa. Posteriormente a estas sesiones se realizó la encuesta FORCEM, para obtener el grado de satisfacción del programa y para poder valorar cómo ha ayudado el programa a los Empleados, se objetivó que el 92,5% considera que el programa les ayu­da a adquirir habilidades para aplicar en su puesto de trabajo; el 95% favo­rece su desarrollo personal, el 96% les ayuda a sentirse mejor en el entorno laboral. Además:

  • Con la puesta en marcha de este programa ha habido un incremento del nivel de atención plena en la vida diaria, de las personas que han participa­do en el programa. Cuando realizan cualquier tipo de labor se centran en la tarea actual y evitan pensamientos de futuro relacionados con el resultado.
  • Saben modificar la evaluación inicial de una situación, su actitud no será: “esto es muy difícil, es imposible”, sino la de “voy a intentarlo”. Han apren­dido a aceptar los cambios, y a entender la aceptación como el primer paso hacia la acción.
  • Gestionan de forma más adecuada el estrés ocasionado por causas laborales. Tienen mayor capacidad para tomar decisiones más conscientes que le capacitan para dar respuestas más adaptativas y evitar reacciones ligadas a la emoción.
  • El trabajador tiene mayor bienestar y su rendimiento laboral es superior, así como su implicación en el trabajo. El ambiente laboral es más agradable, se han evitado muchas tensiones.

La gran mayoría de las personas considera que su trabajo supone un de­trimento en su bienestar personal, sólo el 8% de los trabajadores considera que su trabajo le proporciona un mayor grado de bienestar en su vida. En Europa occidental solo un 14% de trabajadores se sienten comprometidos con su empresa. Un 66% no se sienten comprometidos, contribuyen con su trabajo, pero sin pasión ni entrega personal; y 20% se sienten activamente no comprometidos, generando por tanto un descontento entre los compa­ñeros y deteriorando el clima laboral.

Apúntate al Curso de Autoconocimiento y Productividad y descubre cómo beneficiarte de esta práctica en tu entorno laboral.

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