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EQUILIBRIO ENTRE LA VIDA LABORAL Y PERSONAL

EQUILIBRIO ENTRE LA VIDA LABORAL Y PERSONAL

¿Alguna vez has oído hablar del equilibrio entre la vida laboral y personal? Seguro que nunca has escuchado decir: “Tengo un gran equilibrio entre el trabajo y la vida personal”, por lo que, en general, cuando aparece en una conversación, suele ser de alguien que sufre falta de equilibrio.

Hoy en día, muchos trabajadores no creen en el equilibrio entre el trabajo y la vida personal en las empresas, si no que podría decirse que se aspira a ello.

Las personas de hoy en día anhelan más tiempo para sus vidas personales. Los Millennials crecieron especialmente como hijos e hijas Boomers (personas que crecieron durante el baby boom) que, en las empresas tienden a estar muy centrados en el trabajo. Estos Millennials han visto a sus padres luchar para intentar tomarse tiempo para sí mismos. Probablemente han perdido poder disfrutar de diferentes ocios como partidos de futbol, actuaciones en la escuela y otras actividades, a causa del exceso de trabajo.

El término “equilibrio trabajo-vida” es parte del vocabulario de esta generación. Y en general, las personas de hoy en día no quieren la vida de sus padres.  Entonces, si cambiamos el término a “realización de la vida laboral y personal” es algo que podría ser bueno, aunque esto no cambiará lo que la gente más joven de hoy en día en general quiere. La mayoría quiere tener algún tipo de límites, como por ejemplo apagar el teléfono móvil del trabajo, no tener que mirar el correo electrónico por la noche o los fines de semana, etc. Los Boomers aún no han abandonado el lugar de trabajo, y muchos líderes de empresas todavía tienen la tendencia de estar “encendidos” la mayor parte del tiempo. Por ello, los jóvenes a través de su experiencia llegan a la conclusión de que el éxito proviene del trabajo duro, y no necesariamente del trabajo inteligente.

Aunque hablemos de manera general, cada persona es diferente. Pero si las empresas quieren atraer a las personas más trabajadoras y brillantes, tendrán que adoptar otras técnicas. Por ello, los Millenials u otros miembros de otras generaciones, están buscando lugares donde puedan ser ellos mismos y vivir sin estar “trabajando” fuera de la semana laboral. Es probable que en algunas organizaciones estas generaciones más jóvenes descubran que esto no siempre es posible. Pero las empresas que acepten la nueva realidad y la descubran generalmente serán las ganadoras de talento.

Para esto, en vez de empezar a cambiar el término de “equilibro trabajo-vida” por la “realización de la vida laboral y personal”, debemos comenzar a abordar los problemas en las organizaciones para así ajustarse a las nuevas generaciones de trabajadores y conseguir el talento.

A continuación, te presentamos diez maneras de fomentar un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal para los empleados.

1. Mantener consistencia social: Es importante mantener un sentido de consistencia y organización en la estructura de tu empresa porque los empleados generalmente sienten menos ansiedad si saben qué esperar del día a día. No tengas miedo de sacudir las cosas de vez en cuando, pero un ambiente de trabajo estable y confiable puede contrarrestar las tensiones que los empleados sienten en casa.

2. Ofrecer oportunidades de participación comunitaria: Otra excelente manera de conectar los puntos entre el tiempo de trabajo y el tiempo fuera del trabajo es ofrecer actividades de participación comunitaria que sean significativas y beneficiosas.

3. Crea un “espacio silencioso” designado: Cada empleado tiene un mal día de vez en cuando, por lo que es bueno tener un espacio para que los empleados puedan ir cuando solo necesiten alejarse por un momento.

4. Permitir flexibilidad de horario: No todas las empresas son adecuadas para una labor virtual, así que no comprometa la productividad de su empresa si necesita que sus empleados lleguen al trabajo en persona. Sin embargo, otra cosa es darles a sus empleados la opción de trabajar de forma remota cuando realmente lo necesiten debido a una emergencia que les obligue a recuperar el tiempo más tarde.

5. Participar en ejercicios de trabajo en equipo: Los ejercicios de creación de equipo pueden parecer “demasiado” para el entorno de tu empresa, pero algunos de ellos realmente fomentan un sentido muy necesario de trabajo en equipo en la oficina. Si tus empleados sienten que pueden depender unos de otros para recibir apoyo, sentirán que tienen a quién acudir cuando se sientan estresados o abrumados.

6. Fomentar vacaciones: Una manera de alentar a tus empleados a tomar vacaciones para su propio beneficio es implementar una política de vacaciones de “úselo o piérdalo”, por el cual el tiempo de vacaciones asignado de los empleados expira al final del año si no se utiliza.

7. Fomentar escapadas: Es una escala más pequeña, es importante para la salud mental y física de los trabajadores tomar decisiones frecuentes durante el día. El cuerpo humano no fue diseñado para fomentar quieto y mirar una pantalla durante ocho horas, y hacerlo puede provocar una gran variedad de problemas de salud.

8. Permitir tiempo libre no pagado para eventos de la vida: Algunos eventos de la vida merecen un tiempo libre pagado, pero otras necesidades de ciclo de vida son un poco más complicadas. Sea considerado, como las necesidades familiares de emergencia de sus empleados y sus deseos de superación a sí mismos.

9. Pedir orientación a los empleados: Si tienes la sensación de que tus empleados están luchando con el equilibrio entre la vida laboral y personal, pregúntales qué cambios podrían ayudar en el lugar de trabajo.

10. Sé un modelo para el equilibrio: Asegúrate que tus palabras y acciones están en línea. A demás de, respetar el equilibrio y la privacidad de tus empleados y evita el contarlos después de las horas normales de trabajo a menos que sea una emergencia absoluta.

En general, es importante alentar a los empleados a ser conscientes de sus propias personalidades y tendencias, ya que algunas personas son más propensas a los desequilibrios que otras. Empoderar a tus empleados para que tomen el control de su vida laboral y doméstica puede tener un profundo impacto en la satisfacción y el desempeño de su trabajo, permitiéndole hacer lo mejor y más efectivo para tu empresa.

Cómo gestionar a un empleado con depresión

Cómo gestionar a un empleado con depresión

La depresión es la principal causa de discapacidad en todo el mundo. Uno de cada cinco estadounidenses se ve afectado por problemas de salud mental, siendo la depresión el problema más común. Un informe reciente de Blue Cross Blue Shield encontró que los diagnósticos de depresión están aumentando a un ritmo más rápido para los Millennials y los adolescentes que para cualquier otra generación. 

Sin embargo, a pesar de este enorme y creciente número de víctimas, muchos empleadores adoptan un enfoque Ad hoc, que es algo que está hecho especialmente para un fin determinado o pensado para una situación concreta.

Muchos gerentes se dan cuenta de los problemas de salud que sufren sus empleados a través de la observación y los resultados. Un mejor escenario sería si los empleados se sintieran facultados para informar un problema de salud mental y solicitar una acomodación razonable para que su gerente pueda minimizar el daño en la organización y ayudar a los empleados a regresar y obtener salud lo más rápido posible. 

Aquí mostramos una guía para gerentes sobre cómo conocer e intermediar en el trabajo para personas con depresión. 

Aprende sobre el trastorno

Sería fácil pensar que un empleado con depresión hablará primero con el personal de Recursos Humanos sobre las adaptaciones laborales, pero es probable que el miembro de tu equipo acuda y hable primero contigo. 

Debido a que un empleado puede acudirte sin previo aviso, debes prepararte con anticipación y aprender sobre la depresión y sus síntomas. Estos incluyen pérdida de interés. Disminución de la energía, sentimientos de baja autoestima o control, trastornos del sueño y falta de concentración. 

Si comprendemos los síntomas de la depresión, podrás anticiparte a los problemas de desempeño laboral y los tipos de adaptaciones que un empleado podría solicitar. 

Permitir un horario flexible 

Para muchas empresas, un horario de trabajo normal implica estar en la oficina de nueve a cinco. Sin embargo, un empleado que sufre de depresión puede acudir a ti para pedirte ingresar más tarde en la oficina. Los problemas de sueño son comunes en la depresión y pueden incluir dormir demasiado, así como dificultades para conciliar el sueño. Por lo tanto, ayudar a un empleado con su horario de trabajo es una adaptación razonable. 

Una investigación desde la década de 1980 hasta hoy sugiere que las horas de trabajo flexibles en realidad aumentan la productividad y el compromiso con la organización.

Sin embargo, si permites horas flexibles, la investigación sugiere dos recomendaciones. 

  1. Primero, si es necesario, establece una ventana de “horas centrales” o “días centrales” en la que todos los miembros del equipo deben estar en la oficina. Las personas que padecen depresión se benefician de la estructura, pero a menudo les resulta difícil crear una estructura para sí mismas. 
  2.  En segundo lugar, no permitas que los empleados con depresión dejen de interactuar contigo o otros miembros del equipo. 

Cuando se les deja solos, las personas con depresión tienen más probabilidades de reflexionar sobre los efectos negativos de la depresión. Esto empeora aún más la situación. Si sospechas que esto está sucediendo, intervén. Es clave que se comunique de manera solidaria y sin prejuicios. 

Simplifica el alcance del trabajo

Los empleados deprimidos pueden decirte que su carga de trabajo es demasiado abrumada o complicada. La depresión puede afectar la función cognitiva. La función cognitiva también puede verse afectada por la falta de sueño. 

Como mánager, puedes ayudar dividiendo grandes proyectos en tareas en micro proyectos (tareas). El beneficio de dar tareas más pequeñas y manejables es que permite a los empleados lograr experiencias de éxito. 

Compartir plazos según sea necesario

Demasiados plazos pueden ser abrumadores para cualquiera. Además, aquellos que sufren de depresión a menudo tienen pocas expectativas sobre su capacidad para lidiar con futuros eventos estresantes. Como gerente, puedes ayudar a un empleado con depresión dividiendo grandes proyectos en sus componentes.

Centrarse en los resultados positivos y criticar menos

Las personas deprimidas pueden ser muy autocríticas. En lugar de destacar los fallos, concéntrate en apoyar y celebrar los momentos de logro, como cuando los empleados cumplen con los plazos.

La motivación en los empleados deprimidos se desploma ante las amenazas y el castigo. La investigación sugiere que explicar la necesidad positiva de las tareas como herramienta de motivación es mucho más efectivo que compartir los costes perjudiciales de un proyecto inacabado.

Además, conoce las fortalezas de tus empleados y juega con esas fortalezas. Si tus empleados sienten que las tareas están diseñadas para ellos, tendrán más probabilidades de ver las tareas como importantes, completarlas más rápidamente y experimentar una sensación de validación.

Sé un líder

Hacer frente a la depresión es difícil, no solo para la persona con depresión sino también para aquellos con quienes la persona deprimida interactúa. Por lo tanto, debes estar atento a cómo interactuar con un empleado deprimido para hacer que se sienta mejor. ¿Tal situación te hace sentir enojado, frustrado o disminuido en tu papel? Si es así, recuerda que la persona con depresión está lidiando con síntomas que hacen que todos los días sean difíciles. Esto no es sobre ti. Se trata de cómo tú, como gerente, puedes intensificar y ayudar a su empleado. Ten en cuenta que la depresión es una enfermedad. En la mayoría de los casos, también es por tiempo limitado.

Al ayudar a tu empleado con depresión, ayudas a tu equipo, a tu empresa y demuestras un fuerte liderazgo.

La depresión y las enfermedades mentales cada vez crecen más en nuestra sociedad y en el trabajo. Por eso, tenemos que dejar de verlas como un tabú y comenzar a gestionarlas. 

¡El diálogo en el trabajo es el oxígeno del compromiso y el cambio!

¡El diálogo en el trabajo es el oxígeno del compromiso y el cambio!

¿No sientes a veces que, aun estando todo el día conectado/a en las redes sociales comunicándote todo el tiempo, estas más desconectado/a que nunca?

El problema es que tienes conversaciones cruzadas o monólogos, en vez de auténticos diálogos.

El diálogo es un flujo de significado. Es una experiencia entre personas que busca aprovechar la inteligencia colectiva.

Con el cambio acelerado que estamos viviendo, cada vez más nos esforzamos para que nuestras empresas tengan éxito a pesar de la continua incertidumbre. Necesitamos redescubrir cómo hablar entre nosotros, es decir, cómo participar en un diálogo real. 

Como líder tienes que aprender cómo crear formas para que tus trabajadores piensen realmente juntos. Para esto, se debe desbloquear el potencial humano aprendiendo a pensar juntos.

A continuación, te presentamos seis claves para asegurar que el diálogo prospere en tu organización.

1. Ten en cuenta que el diálogo es una investigación compartida por iguales.

El diálogo efectivo requiere que todos los participantes tengan la misma posición, participen con empatía y compartan un espíritu de investigación donde los temas se exploren abiertamente y sin juicio.

2. Asume la responsabilidad individual de escuchar.

Al participar en un diálogo, debes suspender tus opiniones y conclusiones existentes. La clave es escuchar para comprender y explorar, y no escuchar para responder.

3. Acepta el hecho de que tu punto de vista no es lo único que importa. El diálogo requiere que las personas piensen juntas en una relación.

El verdadero diálogo existe cuando no tomas tu propia posición como la final. Relaja tu control sobre la certeza y considera las otras posibilidades que existen al estar con los demás. 

4. Recuerda alguna vez que participaste en una gran conversación.

Pregúntate: ¿Qué tenía de especial? Lo más probable es que no implicara discutir un punto de vista, sino el sentido de reflexión. 

5. Desarrolla un significado compartido.

El diálogo tiene el potencial de ayudar a grupos o equipos a alcanzar un mayor nivel de conciencia y llegar a un punto de significado compartido. 

El significado compartido comienza con la evolución de la seguridad de nuestras convicciones individuales a una posición de incertidumbre reflexiva.

6. Empieza con las preguntas.

La única forma de involucrar a los trabajadores es mediante conversaciones y no presentaciones. Por tanto, el primer paso es preguntar: “¿Cuáles son las preguntas más críticas que enfrentamos hoy que debemos abordar para nuestro éxito?”

Ahora es el momento de pensar juntos, entablar un diálogo juntos y lograr un mayor éxito… juntos.

Cuando hablamos, rara vez es de manera profunda, en la mayoría de las conversaciones, intercambiamos información o puntos de vista, en lugar de capturar la inteligencia colectiva. 

El problema que tienen la mayoría de las organizaciones es la incapacidad de las personas para pensar y hablar juntas, especialmente en los momentos críticos. Por supuesto, pensar juntos no es tan fácil como parece. Puedes comenzar con una pregunta: ¿Qué conversaciones necesitamos tener para comenzar el proceso de pensar juntos y descubrir el potencial humano en nuestra organización? Esta sola pregunta puede ser todo lo que necesitas para crear un verdadero diálogo en el trabajo que conduzca a un mayor éxito y un compromiso real.

Cómo nos atrapa la ansiedad y cómo nos puede liberar

Cómo nos atrapa la ansiedad y cómo nos puede liberar

Carlos es una persona muy trabajadora y además es la envidia de muchos de sus compañeros. Es el gerente general de un negocio grande y exitoso y también es uno de los principales colaboradores del CEO. Siempre realiza un buen trabajo y es muy querido por sus compañeros. 

Pero Carlos tiene un secreto. Él sufre de ansiedad. Lo mantiene despierto por la noche, impacta en su salud, y le requiere mucho tiempo y energía para mejorarlo. Cuando la gente alaba el equilibrio de Carlos durante una presentación importante, no son conscientes de que él sobrevivió a la reunión tomando medicamentos contra la ansiedad. 

Es normal experimentar ansiedad ocasionalmente, como cuando nos enfrentamos a una reunión de alto riesgo, un jefe estresado o un conflicto con un amigo. Pero según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que más de 300 millones de personas sufren depresión y 260 millones de personas presentan trastornos de ansiedad.

Los expertos en salud postulan que, cuando estamos ansiosos, tendemos a quedar atrapados en formas de pensar falsas y limitadas. Estos patrones de pensamiento crean una espiral negativa que puede apoderarse de nuestras vidas. 

A continuación, se muestran los puntos que una persona con ansiedad postula, llamadas trampas de pensamiento. 

  • Catastrófico: Imaginando el resultado posible. “Me despedirán si la presentación tiene problemas técnicos”. 
  • Lectura de la mente: Imaginar lo que otros piensan. “Sé que no le gusta trabajar conmigo porque piensan que soy tonto”. 
  • Adivinanza: Imaginando lo que depara el futuro, pero sin datos. “Los del nuevo grupo me odiarán porque soy el único que no tiene más de dos idiomas”. 
  • Pensamiento en blanco y negro: Considerando solo los resultados posibles. “Si enfermo durante unos días me bajarán el sueldo o si enfermo estaré despedido”. 
  • Sobregeneración: Pintar todas las situaciones con un resultado generalizado. “Yo hice una presentación el año pasado en CEO, y no fue bien. Nunca hago las cosas bien o siempre fallan cuando se trata de audiencias ejecutivas. 

Si una de estas trampas de pensamiento te atrapan, prueba las siguientes estrategias para superarlas. Estas sugerencias no remplazan la necesidad de consultar a profesionales de la salud para un posible diagnóstico y tratamiento de la ansiedad, pero pueden ayudar a romper los patrones de pensamiento negativos, controlando la ansiedad y permitiendo escuchar lo que realmente importa en el trabajo diario. 

  • Pausa el patrón. La ansiedad suele ir precedida de síntomas físicos. Aprender a reconocer tus señales físicas de un ataque inminente: un estómago revuelto, palmas sudorosas o fosas nasales dilatadas.

Cuando notes estas reacciones, cambia conscientemente tus actividades. Involucra la parte pensante de tu cerebro, por ejemplo, haciendo matemáticas. Pero no es algo siempre como 2+2; prueba algo que te desafíe lo suficiente para desviar tu cerebro. 

  • Nombra la trampa. Dale un nombre a tu patrón, ya sea una de las trampas enumeradas arriba o algo que se te ocurra. 
  • Separe el miedo del hecho. Crea una lista en dos columnas. En un lado, enumera todos tus miedos, incertidumbres y dudas. La segunda columna es para hacer hechos verificados. Ser capaz de comparar los dos puede calmar tus miedos y devolverte a la realidad.
  • Cuanta más historias. Hacemos suposiciones, saltamos a conclusiones y contamos nosotros mismos historias todo el tiempo. Contar historias nos ayuda a superar la vida eficientemente, pero también puede ser limitable. Cuando estamos ansiosos, tendemos no solo a creer nuestras propias historias, si no que creemos las formas más extremas y negativas de ellos. 
  • Camina hacia la charla. Pregúntese qué le recomendarías a otros que hagan. 

Todas estas estrategias pueden ayudar en el momento que estás en pánico. Por ello, cuando estés en una reunión de alto riesgo escribe estás tácticas. Cuando notes ese cambio familiar en tu frecuencia cardíaca o sequedad en la garganta, mira tú nota y prueba una de estas estrategias para calmarte. 

En relación con el caso de Carlos, después de 10 meses comenzó a notar cambios. Los ataques de ansiedad fueron menos frecuentes, su diálogo interno cambió de autocrítica a autocompasión, y tenía la energía necesaria para concentrarse en su trabajo diario. 

Es humano experimentar miedos, dudas y confusión. En la dosis correcta estos sentimientos pueden ser útiles: nos mantienen vigilantes, comprometidos y productivos. Pero cuando las ansiedades sobrecargan nuestro cerebro y socavan el rendimiento, es hora de elegir conscientemente las estrategias que nos ponen a cargo de nuestro diálogo interno y sintonizar con el que sí importa. 

Resiliencia para el resto de nosotros

Resiliencia para el resto de nosotros

¿Sabías que hay dos formas de ser más resiliente? Una es hablando contigo mismo y la otra entrenando tu cerebro.

Si has sufrido un fracaso significativo es importante contrarrestar los pensamientos derrotistas con una actitud optimista, debes desafiar tu pensamiento deprimente y remplazarlo con una perspectiva positiva. Afortunadamente estos fracasos importantes en la vida raramente se presentan.

Pero ¿cómo te puedes recuperar de los errores que son más frecuentes o los retrocesos menos irritantes? La resiliencia sigue siendo la respuesta. Necesitas entrenar tu cerebro.

El celebro tiene un mecanismo muy diferente para recuperarse del costo acumulativo de las molestias diarias. Seguro que alguna vez que te has enfadado has dicho algo que luego has lamentado, esto es una señal de la amígdala, el radar del cerebro para el peligro. Por el contrario, la resiliencia es la rapidez con la que te recuperas de este estado que nos señala la amígdala.

Los circuitos que nos devuelven la plena energía y concentración después de la acción de la amígdala se concentran en el lado izquierdo, mientras que el lado derecho está más activado cuando estamos angustiados o molestos.

Para abordar esto en el lugar de trabajo, un estudio ofreció a unos empleado un método de entrenamiento de atención, que enseñaba al cerebro a registrar todo lo que sucede en el momento presente con enfoque completo, pero sin reaccionar.

Se les dio las siguientes instrucciones:

  1. Busca un lugar tranquilo y privado donde puedas distraerte durante unos minutos, por ejemplo, cerca la puerta de tu oficina y silencia tu teléfono.
  2. Siéntate cómodamente, con la espalda recta pero relajada.
  3. Concentra tu atención en tu respiración, manteniéndote atento a las sensaciones de la inhalación y exhalación, y comenzar de nuevo en la próxima respiración.
  4. No juzgues tu respiración ni intentes cambiarla de ninguna manera.
  5. Distráete con cualquier otra cosa que se te ocurra: pensamientos, sonidos, lo que sea, déjalos ir y vuelve tu atención a tu aliento.

Después de ocho semanas, y un promedio de 30 minutos al día de practicar mindfulness, los empleados mostraban un cambio de relación del derecho estresado hacia el izquierdo resiliente. 

Para obtener el beneficio completo, una práctica diaria de 20 a 30 minutos funciona mejor; piensa en ello como una rutina mental de ejercicios. Puede ser muy útil tener instrucciones guiadas, pero la clave es encontrar un espacio para ello en tu rutina diaria.

La depresión postvacacional es real

La depresión postvacacional es real

¿Sabías que, a partir de la tercera semana de diciembre, el trabajo en muchas oficinas empieza a ir más despacio?

Esto se debe a que empiezan las fiestas navideñas y los cliente pueden ser más difíciles de encontrar, la energía y motivación disminuyen, y muchas personas dejan de trabajar para pasar estos día entre familiares y amigos.

Pero entonces, llega enero, y con él, tienes que volver al ritmo de antes. Esto puede ser difícil después de haber estado durante una o dos semanas fuera. Si te estas sintiendo así, aquí te enseñamos algunos tips para salir de esta depresión postvacacional

Tip 1: Enfócate hacia adelante.

Es normal que cuando se acerca el día de año nuevo, pienses en lo que has logrado es este año pasado. La contribución que has hecho en tu oficina, la relaciones que solidificaste, los proyectos, las colaboraciones, etc. Pero también es momento de recordar algunos fracasos, estos pueden ser, muchas veces, fuentes de inspiración de propósitos para el próximo año nuevo. Pero también pueden aumentar los sentimientos de depresión y ansiedad que debilitan tu motivación.

Es importante comenzar el año nuevo con objetivos, con nuevos desafíos y mucha energía, centrándote en el futuro y verlo como nuevas oportunidades para tener éxito.

Tip 2: Se específico.

Tus reflexiones sobre el año pasado también pueden llevarte a comprometerte con hacer cambios. Pero si estos compromisos son abstractos como “ser más productivo” o “conseguir un nuevo trabajo” pueden hacer que te paralices. Es mejor convertir tus nuevos objetivos en acciones más específicas que cuando se sumen conduzcan al resultado deseado. 

Esta especificidad tiene dos beneficios: Primero, que requiere que pienses que es lo que tienes que hacer realmente para lograr tus metas, e incluso puedes descubrir que te faltan ciertas habilidades que necesitas aprender. Y, en segundo lugar, ser especifico te obliga a reorganizarte tu agenda. Una de las razones por las que muchas personas no acaban de lograr sus objetivos es que a menudo no encuentran el tiempo suficiente para realizar estas tareas con éxito.

Tip 3: Haz las comparaciones sociales correctas.

Otro motivo de la depresión postvacacional es la comparación social. Hay dos tipos de comparaciones sociales:

Las comparaciones sociales a la alza: Implican compararse con alguien mejor que tú. Estas comparaciones tienden a hacerte sentirte mal contigo mismo, pueden frustrarte y desmotivarte.

Las comparaciones sociales a la baja: Comparaciones con alguien peor que tú. Estas, generalmente hacen que te sientas bien contigo mismo y tu situación. Pero aun así a veces no te generan la suficiente motivación para seguir por este camino.

No puedes evitar hacer comparaciones sociales, pero puedes darles la vuelta y gestionarlas para que estas te motiven. Por ejemplo, puedes compararte con alguien un poco mejor que tú, pero que su rendimiento sea parecido al tuyo y así puedas realizar algunas acciones para llegar a su nivel. También puedes compararte con tu yo del pasado, mirar tu trayectoria, reconocer tu propio crecimiento y motivarte para seguir alcanzando nuevos objetivos.

Sabemos que, en la mayoría de los casos, empezar el año con una rutina no es muy agradable. Sin embargo, haciendo unos pequeños cambio de perspectiva, puedes empezar el año con más motivación, entusiasmo y con ganas de superarte a ti mismo.